Michelangelo Buonarroti – Hezekiah - Manasseh - Amon
Ubicación: Vatican Museums (fresco) (Musei Vaticani (murales)), Vatican.
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A la izquierda, una figura femenina se presenta sentada sobre un banco o repisa, sosteniendo en su regazo lo que parece ser un bebé envuelto en paños. Su postura es de recogimiento, casi melancólica; el rostro, aunque parcialmente visible, sugiere una expresión de preocupación o tristeza. La paleta cromática que la rodea se inclina hacia tonos cálidos –rosados, ocres– que podrían aludir a la esperanza y la continuidad generacional. El cesto de mimbre a sus pies introduce un elemento de domesticidad y cotidianidad.
En contraste, a la derecha, una figura masculina, envuelta en una túnica azulada, se muestra sentada con el cuerpo inclinado hacia adelante, como si soportara un peso invisible. Su cabeza está cubierta por un velo o capucha que oculta parcialmente su rostro, acentuando así su aislamiento y posible sufrimiento. La luz incide de manera desigual sobre él, creando sombras que enfatizan la pesadez de su actitud. La palidez de su piel contrasta con los colores más vivos de la figura femenina, sugiriendo una condición de abatimiento o incluso enfermedad.
El cartel central actúa como un punto focal y a la vez como un elemento divisor entre las dos figuras. Los nombres inscritos podrían referirse a sucesiones dinásticas marcadas por contrastes morales o religiosos, implicando una reflexión sobre el legado y la responsabilidad del poder. La disposición simétrica de las figuras, aun con sus diferencias expresivas, sugiere una comparación implícita entre virtudes y vicios, esperanza y desesperación, piedad y apostasía.
La composición en su conjunto evoca un sentimiento de introspección y reflexión sobre el destino humano, la fragilidad de la vida y la complejidad de las relaciones familiares y políticas. La ausencia de contexto narrativo explícito permite múltiples interpretaciones, invitando al espectador a completar la historia que se sugiere con estos elementos visuales. El uso del claroscuro contribuye a crear una atmósfera de misterio y dramatismo, intensificando el impacto emocional de la escena.