Michelangelo Buonarroti – Last Judgement (fragment, before restoration 1990-94)
Ubicación: Vatican Museums (fresco) (Musei Vaticani (murales)), Vatican.
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En la parte superior, una legión de personajes masculinos, desnudos y con expresiones variadas – desde la angustia hasta la resignación – flota en un cielo azulado salpicado de nubes. Algunos sostienen instrumentos musicales o símbolos que sugieren su papel en el juicio final, mientras otros parecen simplemente observadores pasivos del drama que se desarrolla abajo. La disposición es densa y caótica, pero a la vez organizada por una jerarquía visual que dirige la mirada hacia un punto central, aunque este no esté claramente definido.
La parte inferior de la composición está igualmente saturada de figuras. Aquí, las almas parecen ser empujadas o arrastradas hacia un destino incierto. Se distinguen grupos de personas en actitudes de súplica, desesperación y temor. La representación es visceral; los rostros están marcados por el sufrimiento, y los cuerpos se retuercen en gestos de angustia. La paleta de colores es rica pero sombría, con predominio de tonos ocres, rojizos y azulados que intensifican la atmósfera de pesadumbre.
El autor ha empleado una técnica de composición que enfatiza el movimiento y la tensión. Las figuras se entrelazan y superponen, creando una sensación de opresión y confusión. La ausencia de un horizonte claro contribuye a la impresión de estar suspendido en un limbo entre el cielo y la tierra, entre la esperanza y la condenación.
Subyace en esta representación una reflexión sobre la fragilidad humana frente al poder divino. La desnudez de las figuras enfatiza su vulnerabilidad y despoja cualquier pretensión de grandeza o virtud terrenal. La multitudinaria presencia sugiere la universalidad del juicio, implicando que nadie escapa a su escrutinio. El agua, elemento ambiguo por antonomasia, simboliza tanto el bautismo como la purificación, pero también el abismo y la perdición. La composición en sí misma parece ser una alegoría de la condición humana: un viaje incierto hacia un destino desconocido, donde las acciones realizadas en vida serán finalmente juzgadas. La restauración posterior ha dejado visible la complejidad del proceso creativo, revelando capas superpuestas de pintura que sugieren revisiones y modificaciones a lo largo del tiempo, acentuando aún más el carácter monumental y trascendente de la obra.