National Gallery of Art – Master of the Franciscan Crucifixes - Saint John the Evangelist
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El hombre está representado de perfil, con la cabeza ligeramente inclinada hacia abajo. Su postura denota abatimiento, quizás dolor o contemplación profunda. Una mano se apoya sobre el pecho, gesto que puede interpretarse como una expresión de angustia interna o un signo de devoción. La otra mano permanece colgando a su lado, contribuyendo a la sensación de desamparo.
La vestimenta es sencilla y fluida, confeccionada en tonos azules intensos que contrastan con el fondo dorado. El tratamiento del tejido sugiere una cierta monumentalidad, aunque los pliegues son relativamente pocos y estilizados. La ausencia de detalles ornamentales en la indumentaria dirige la atención hacia la figura central y su expresión.
El rostro está parcialmente oculto por la inclinación de la cabeza, lo que dificulta la lectura precisa de sus emociones. Sin embargo, se intuyen rasgos marcados y una mirada sombría, que refuerzan el tono melancólico general de la obra. La barba corta y el cabello ondulado sugieren un hombre maduro, posiblemente con experiencia en el mundo.
El fondo dorado, característico del arte bizantino, crea una atmósfera mística y trascendente. Este color simboliza la divinidad y la luz celestial, pero también puede interpretarse como un vacío que acentúa la soledad de la figura representada. La superficie dorada presenta grietas y imperfecciones, lo cual le confiere a la obra una apariencia antigua y venerada.
Subtextualmente, esta imagen podría sugerir temas como el arrepentimiento, la penitencia o la contemplación del sufrimiento humano. El gesto de cubrirse el pecho puede aludir a un sentimiento de vergüenza o culpa, mientras que la inclinación de la cabeza sugiere humildad y sumisión ante una fuerza superior. La figura evoca una sensación de introspección profunda, invitando al espectador a reflexionar sobre su propia condición humana. El uso del color azul, tradicionalmente asociado con la divinidad y la realeza, podría indicar una conexión espiritual o un destino trascendente para el personaje representado.