National Gallery of Art – Edward Hicks - Penn’s Treaty with the Indians
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
Este último, vestido con ropas formales propias de la época colonial, sostiene un documento enrollado, presumiblemente el tratado en cuestión. A su derecha, otros hombres vestidos de manera similar lo acompañan, creando una jerarquía visual que enfatiza la autoridad europea. La disposición de las figuras es deliberada: los nativos se concentran en primer plano, mientras que los colonos ocupan un espacio más elevado y centralizado, reforzando así una relación de poder asimétrica.
El paisaje de fondo revela una arquitectura colonial incipiente – una edificación de estilo sencillo – y la presencia de un barco, símbolo del comercio y la expansión. La vegetación, con un llamativo despliegue de hojas otoñales en la parte superior, aporta una nota de color y simbolismo relacionado con la abundancia y la prosperidad.
El texto inscrito en la parte inferior de la obra es crucial para comprender su mensaje: proclama el tratado como fundamento de la libertad religiosa y civil en los Estados Unidos, afirmando que fue mantenido sin romper un juramento. Esta inscripción, junto con la representación idealizada de la interacción entre colonos e indígenas, sugiere una narrativa oficial que busca legitimar la expansión colonial a través de la presentación de una relación pacífica y basada en el acuerdo mutuo.
Sin embargo, es posible discernir subtextos más complejos. La homogeneización de los nativos americanos, su representación como un grupo uniforme y sumiso, oculta la diversidad cultural y las complejidades políticas que caracterizaron sus relaciones con los colonizadores. La insistencia en la inviolabilidad del tratado contrasta con la historia real de conflictos, desplazamientos forzados y violaciones de acuerdos que marcaron la expansión estadounidense. La pintura, por tanto, no solo celebra un evento histórico, sino que también construye una narrativa nacional que requiere una lectura crítica para comprender sus implicaciones ideológicas y su impacto en la representación de los pueblos originarios.