National Gallery of Art – Jean-Victor Bertin - Woodland Scene with Nymphs and a Herm
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La vegetación es densa y exuberante; se observa una variedad de árboles con follaje verde intenso, sugerentes de un entorno salvaje e inexplorado. La luz, filtrada a través del dosel arbóreo, crea un juego de claroscuros que acentúa la sensación de profundidad y misterio. En el fondo, se intuyen colinas o una formación rocosa, difuminadas por la distancia y la atmósfera brumosa.
En el plano medio, se distinguen figuras humanas: dos personajes masculinos, vestidos con ropajes sencillos, parecen observar algo en la lejanía. Su postura relajada y su cercanía al arroyo sugieren una conexión íntima con la naturaleza. Más allá de ellos, un pequeño grupo de animales –probablemente cabras o ovejas– pasta tranquilamente en la hierba.
En el extremo izquierdo del paisaje, entre los árboles, se vislumbra una estructura arquitectónica: un ermitaño, posiblemente dedicado a algún dios pagano o figura mitológica. La presencia de este elemento añade una capa de simbolismo y alusión a lo antiguo y sagrado. Se percibe la silueta de figuras femeninas cercanas al ermitaño, que podrían representar ninfas o espíritus del bosque, reforzando el carácter mítico y encantado del lugar.
La paleta cromática es dominada por tonos verdes, marrones y ocres, contribuyendo a crear una atmósfera melancólica y contemplativa. La pincelada es suelta y expresiva, lo que acentúa la sensación de espontaneidad y naturalidad.
Subtextualmente, la obra parece evocar un anhelo por la naturaleza prístina, un refugio idealizado frente a las tensiones del mundo civilizado. La presencia de figuras humanas en armonía con el entorno sugiere una búsqueda de equilibrio y conexión espiritual. El ermitaño y las posibles ninfas aluden a un pasado mítico y religioso, donde lo sagrado se encontraba intrínsecamente ligado a la naturaleza. La escena invita a la reflexión sobre la relación entre el hombre y su entorno, así como sobre la persistencia de lo antiguo en el presente.