Part 1 National Gallery UK – Aert van der Neer - A Landscape with a River at Evening
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El cielo domina la parte superior de la obra, ocupando casi dos tercios del espacio. Se observa un despliegue de nubes densas, cargadas de humedad y con tonalidades grises y azuladas que sugieren el avance de la noche. Un tenue resplandor, probablemente reflejo de una luna oculta o de las últimas luces del sol poniente, se abre paso entre la nubosidad, iluminando parcialmente el río y la ciudadela distante.
El río serpentea a través del paisaje, actuando como un elemento conductor visual que conecta los diferentes planos de la composición. Su superficie, oscura y reflectante, capta fragmentos de luz y sombra, intensificando la sensación de misterio y quietud. En la lejanía, una ciudadela o conjunto urbano se vislumbra a través de la bruma, sus edificios delineados con cierta imprecisión, lo que contribuye a su carácter etéreo y distante.
La parte inferior del cuadro está dedicada a la representación de un terreno irregular, salpicado de vegetación y animales. Un grupo de figuras humanas, vestidas con ropas oscuras, se encuentra caminando por un camino cercano a una cerca rústica. La presencia de ganado pastando en el prado añade un elemento de cotidianidad al paisaje, contrastando con la grandiosidad del cielo y la solemnidad del río.
La iluminación es fundamental para crear la atmósfera general de la obra. El uso predominante de tonos oscuros y la ausencia de colores vibrantes contribuyen a una sensación de quietud, introspección y quizás incluso de cierta tristeza. La luz tenue que emana del horizonte sugiere un momento de transición, entre el día y la noche, entre la visibilidad y la oscuridad.
Subtextualmente, esta pintura podría interpretarse como una reflexión sobre la fugacidad del tiempo, la fragilidad de la existencia humana frente a la inmensidad de la naturaleza, o incluso como una evocación de la melancolía inherente al paso del crepúsculo. La presencia de las figuras humanas, pequeñas e insignificantes en comparación con el paisaje que las rodea, refuerza esta idea de humildad y dependencia ante fuerzas mayores. La escena invita a la contemplación silenciosa y a una reflexión sobre la condición humana dentro del vasto orden cósmico.