Part 2 National Gallery UK – Dirck van Delen - An Architectural Fantasy
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La perspectiva es engañosa; los espacios se superponen y se distorsionan, generando una sensación de inestabilidad controlada. El primer plano está dominado por una galería porticada con columnas marmóreas, cuyo diseño exhibe influencias clásicas pero también introduce elementos decorativos propios del manierismo. La luz que ilumina esta zona es intensa, resaltando la textura de las superficies y creando un juego de sombras que acentúa la profundidad espacial.
En el segundo plano, se extiende una plaza o patio central donde tres figuras vestidas con ropas elegantes observan una fuente ornamentada. Su presencia introduce una escala humana a la escena, pero también sugiere una cierta distancia entre el espectador y el mundo representado. La arquitectura que rodea este espacio es aún más grandiosa e imaginativa: edificios de múltiples niveles se alzan hacia un cielo azul salpicado de nubes, con cúpulas, frontones y torres que compiten por la atención del observador.
El uso del color es deliberado; los tonos cálidos predominan en las estructuras cercanas, mientras que los colores más fríos se reservan para el fondo, contribuyendo a crear una sensación de profundidad y lejanía. La meticulosidad en la representación de los detalles arquitectónicos – desde los capiteles de las columnas hasta los adornos de las fachadas – denota un dominio técnico considerable por parte del artista.
Más allá de su valor estético, esta obra parece sugerir una reflexión sobre el poder, la erudición y la aspiración a lo ideal. La arquitectura monumental evoca la grandeza de las civilizaciones pasadas, mientras que la presencia de los personajes vestidos con elegancia podría interpretarse como una alusión a la clase dirigente o a un grupo selecto de mecenas. El carácter irreal de la composición invita a considerar esta escena no como una representación literal de un lugar existente, sino como una alegoría sobre el deseo humano de crear un mundo perfecto y ordenado. La ausencia de figuras que interactúen entre sí refuerza la impresión de un espacio contemplativo, destinado a ser admirado más que habitado.