Part 2 National Gallery UK – Edouard Vuillard - Madame Andre Wormser and her Children
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En primer plano, una mujer se encuentra de pie, vestida con una bata o camisón, su postura sugiere un estado de transición entre el sueño y la vigilia. Su mirada dirigida hacia fuera del cuadro implica una distracción momentánea, quizás una reflexión interna. La disposición de sus manos, cruzadas frente a ella, denota cierta formalidad en su actitud, contrastando con la informalidad de su vestimenta.
Un grupo de niños ocupa el centro de la composición. Uno de ellos está sentado sobre un taburete, absorto en la lectura de un periódico o revista, mientras que otro niño se sienta cerca, observando la escena con una expresión serena. Una figura femenina adicional, ubicada más allá del primer plano, parece estar sentada frente a un piano, aunque su rostro permanece parcialmente oculto por las sombras y la distancia.
El mobiliario es discreto pero presente: sillas de respaldo bajo, una lámpara que emite una luz cálida y tenue, y varios cuadros colgados en la pared, que sugieren una atmósfera burguesa y refinada. La alfombra oriental, con su intrincado diseño geométrico, aporta un toque exótico a la decoración del salón.
La composición general transmite una sensación de quietud y contemplación. El uso predominante de tonos verdes y ocres refuerza esta impresión de calma y serenidad. No obstante, la atmósfera no está exenta de cierta melancolía o introspección. La luz tenue y las sombras profundas sugieren un mundo interior complejo y reservado.
Subtextualmente, la obra parece explorar temas relacionados con la vida familiar, el paso del tiempo y la fragilidad de los momentos cotidianos. La mujer de pie podría representar una figura maternal, atrapada entre sus responsabilidades domésticas y sus propios deseos personales. Los niños, por su parte, encarnan la inocencia y la despreocupación de la infancia. La escena en general evoca un sentimiento de nostalgia por un pasado idealizado, o quizás una reflexión sobre la naturaleza efímera de la felicidad doméstica. La disposición de los personajes, con sus miradas dirigidas hacia diferentes puntos del espacio, sugiere una falta de comunicación profunda entre ellos, a pesar de su cercanía física.