Part 2 National Gallery UK – Federico Barocci - The Madonna of the Cat (La Madonna del Gatto)
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El hombre situado a la derecha, presumiblemente mayor por su barba blanca y abundante cabello canoso, inclina ligeramente la cabeza hacia la mujer, como en un gesto de reverencia o contemplación. Su vestimenta, aunque igualmente lujosa, se presenta en tonos más sobrios que los de la figura femenina, sugiriendo una diferencia de estatus o función dentro del contexto narrativo. El segundo hombre, a la izquierda, parece estar extendiendo su mano hacia el niño, quizás ofreciéndole algo o participando en un acto de presentación.
El espacio arquitectónico es limitado y definido por una estructura que sugiere un interior doméstico. Una ventana, parcialmente visible, permite la entrada de luz que ilumina las figuras principales, creando contrastes de claroscuro que acentúan sus volúmenes y detalles. Un elemento curioso e inesperado es la presencia de un gato, situado en la parte inferior izquierda del cuadro. Su postura relajada y su mirada curiosa introducen una nota de cotidianidad y familiaridad en la escena sagrada.
La paleta cromática es rica y cálida, dominada por tonos dorados, rojos, azules y rosas. La pincelada es suave y delicada, lo que contribuye a crear una atmósfera de intimidad y devoción.
Más allá de la representación literal de un evento religioso, esta pintura parece explorar temas como la maternidad, la protección, la veneración y la conexión entre lo divino y lo terrenal. La inclusión del gato, animal doméstico por excelencia, podría interpretarse como un símbolo de domesticidad, fertilidad o incluso una alusión a la figura de San Sebastián, patrón de los gatos. La composición general transmite una sensación de calma y serenidad, invitando a la contemplación y a la reflexión sobre el misterio de la fe. La disposición de las figuras, con sus miradas dirigidas hacia diferentes puntos del cuadro, genera un dinamismo sutil que mantiene el interés del espectador.