Part 2 National Gallery UK – Edouard Vuillard - The Earthenware Pot
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La paleta cromática es dominada por tonos terrosos: ocres, marrones rojizos y verdes apagados que contribuyen a la sensación de intimidad y cierta melancolía. La luz, difusa y poco definida, parece filtrarse desde una fuente externa, sin generar contrastes marcados ni resaltar detalles específicos. Esta iluminación tenue acentúa la atmósfera cerrada del espacio.
Una mujer, sentada en un sillón con respaldo alto, se muestra ligeramente alejada, su rostro parcialmente oculto por el follaje de unas flores blancas que adornan la mesa. Su postura es rígida y su expresión difícil de interpretar; parece absorta en sus pensamientos o quizás distraída. A su lado, un niño, vestido con una chaqueta marrón, está sentado sobre una silla, inclinado hacia adelante, aparentemente concentrado en algo que tiene entre sus manos. La relación entre ambos personajes no se explicita; la distancia física y emocional sugiere una falta de conexión palpable.
La mesa es el punto focal de la escena. Sobre ella, un jarrón con flores blancas, una cesta de mimbre, varios platos y otros objetos domésticos se disponen de manera aparentemente aleatoria. La presencia del jarro de cerámica que da título a la obra (aunque no visible en detalle) sugiere una conexión con lo artesanal y lo tradicional, elementos que contrastan con la modernidad incipiente de la época.
El fondo está construido mediante pinceladas rápidas y fragmentarias, creando una sensación de profundidad ambigua. Se intuyen cortinas pesadas y un papel tapiz con motivos florales, pero estos elementos se diluyen en la atmósfera general de opresión visual.
Subtextualmente, la pintura parece explorar temas como la alienación familiar, el peso de las convenciones sociales y la introspección individual. La falta de interacción entre los personajes sugiere una incomunicación silenciosa, mientras que la paleta cromática sombría y la iluminación tenue contribuyen a crear un ambiente de melancolía y resignación. El artista parece interesado en capturar no tanto la apariencia externa de la escena, sino más bien el estado anímico de sus protagonistas, sugiriendo una crítica sutil a los valores burgueses de su tiempo. La composición, con sus figuras ligeramente descentradas y su perspectiva ambigua, refuerza esta sensación de inquietud y desasosiego.