Part 2 National Gallery UK – Domenichino - Saint George killing the Dragon
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En el frente, una figura femenina, vestida con ropajes vaporosos de tonos lilas y blancos, extiende sus brazos hacia un caballero montado sobre un corcel negro. El caballo, con expresión inquieta, parece avanzar con ímpetu. A los pies del animal, y entre la mujer y el jinete, se encuentra una criatura monstruosa: un dragón, representado en su agonía, con la boca abierta revelando sus fauces y una lanza clavada en su cuerpo. La disposición de este elemento central genera una tensión palpable, enfatizando la lucha entre el bien y el mal.
El caballero, ataviado con armadura y un manto rojo que contrasta con la oscuridad del caballo, se presenta como figura triunfante, aunque su rostro permanece oculto, sugiriendo una humildad heroica o quizás una impersonalidad en la representación de la virtud. La mujer, por su parte, parece expresar alivio y gratitud ante el desenlace de la contienda. Su gesto es abierto y acogedor, invitando a la contemplación del acto salvífico que se ha consumado.
El paisaje que sirve de telón de fondo es un elemento crucial en la construcción del significado de la obra. Se trata de una vista idealizada, con colinas verdes, un pueblo fortificado a lo lejos y una montaña imponente que domina el horizonte. Este entorno bucólico contrasta fuertemente con la violencia del episodio central, sugiriendo la restauración del orden tras la derrota del mal. La luz, aunque no excesivamente dramática, ilumina selectivamente las figuras principales, acentuando su importancia dentro de la escena.
Más allá de la narrativa evidente, la pintura parece aludir a temas más profundos como el sacrificio, la redención y la victoria sobre los peligros que acechan a la comunidad. La figura femenina podría interpretarse como una representación simbólica de la virtud o incluso de la Iglesia, mientras que el dragón encarna las fuerzas del caos y la destrucción. El paisaje, con su promesa de paz y prosperidad, simboliza la recompensa para aquellos que defienden los valores morales. La composición, en su conjunto, transmite un mensaje de esperanza y reafirmación de la fe ante la adversidad.