Part 3 National Gallery UK – Gaspard Dughet - Tivoli
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En el frente, una senda serpenteante introduce al observador en el paisaje. A lo largo de esta ruta, pequeñas figuras humanas, vestidas con ropajes que sugieren un contexto histórico indeterminado, se encuentran dispersas: algunos descansan sobre piedras, otros conversan, y uno parece estar guiando a un burro cargado. Estas figuras, aunque diminutas en comparación con la inmensidad del entorno, aportan una escala humana al cuadro y evocan una sensación de tranquilidad bucólica.
El paisaje intermedio se caracteriza por una cascada que desciende entre rocas cubiertas de vegetación, desembocando en un río que serpentea hacia el centro de la composición. A lo largo del curso fluvial, se vislumbra una ciudadela o villa fortificada, construida sobre un terreno elevado y rodeada de árboles. La arquitectura es anacrónica, combinando elementos clásicos con características más propias de la época en que pudo haber sido pintado este cuadro.
El fondo está dominado por las montañas, cuyas cimas se pierden entre nubes dispersas. El tratamiento de la luz es notable: los rayos del sol penetran a través de la atmósfera, iluminando selectivamente ciertas áreas y creando un juego de sombras que acentúa la profundidad espacial. La paleta cromática es rica en tonos verdes, marrones y azules, con toques dorados que resaltan la luminosidad del paisaje.
Más allá de una mera representación de un lugar físico, esta pintura sugiere una idealización de la naturaleza como refugio idílico. El artista parece buscar transmitir una sensación de armonía entre el hombre y su entorno, aunque la presencia de elementos arquitectónicos y figuras humanas también introduce una nota de artificialidad que invita a la reflexión sobre la relación entre lo natural y lo construido. La composición evoca un anhelo por la belleza agreste y la serenidad campestre, valores que eran particularmente apreciados en el contexto cultural del siglo XVII. Se intuye una intención didáctica, quizás buscando inspirar al espectador a contemplar la naturaleza con reverencia y a buscar la paz interior en su seno.