Part 4 National Gallery UK – Jacopo di Cione - The Crucifixion
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En el cuerpo superior, las tres figuras crucificadas dominan la escena. La figura central, presumiblemente Cristo, exhibe una expresión serena que contrasta con la angustia palpable en los rostros de los personajes a su alrededor. A ambos lados, se distinguen dos figuras adicionales, también sujetas al tormento, cuya identidad permanece ambigua y podría estar relacionada con interpretaciones simbólicas o narrativas específicas del contexto religioso original. La luz dorada que baña estas figuras acentúa su trascendencia y las eleva sobre el plano terrenal.
El cuerpo central se concentra en la multitud de personajes reunidos al pie de la cruz. Se aprecia una variopinta gama de emociones: dolor, consternación, resignación e incluso curiosidad. La disposición de estas figuras es cuidadosamente orquestada para crear una sensación de movimiento y profundidad, aunque la perspectiva no sigue las convenciones del Renacimiento. La presencia de soldados romanos, con sus armaduras y expresiones severas, refuerza el carácter trágico del evento. Un caballo blanco, posiblemente montado por un personaje importante, se sitúa en primer plano, añadiendo una nota de solemnidad a la escena.
El registro inferior presenta una serie de pequeños medallones circulares que contienen retratos individuales. Estos personajes, probablemente figuras bíblicas o santos, contribuyen a la función devocional de la obra y sugieren una conexión con el contexto religioso específico para el cual fue creada. La repetición de los halos dorados en las figuras del registro inferior refuerza la idea de santidad y divinidad.
La paleta cromática es rica y vibrante, dominada por tonos dorados, rojos, azules y ocres. El uso extensivo del dorado no solo realza el carácter lujoso de la obra, sino que también simboliza la luz divina y la trascendencia espiritual. El tratamiento de las figuras es estilizado y esquemático, con una marcada falta de naturalismo en los detalles anatómicos y en la representación de las texturas.
Subtextualmente, la pintura parece buscar transmitir un mensaje de redención a través del sufrimiento. La serenidad de Cristo contrasta con el dolor de los presentes, sugiriendo una esperanza más allá de la tragedia inmediata. La multitud de personajes representa la humanidad entera ante la divinidad, invitando a la contemplación y a la reflexión sobre el significado del sacrificio. El registro inferior con sus retratos sugiere una conexión entre el evento representado y un contexto religioso específico, posiblemente una orden religiosa o una devoción particular. La composición general, aunque dramática, mantiene una formalidad que denota una intención didáctica y una búsqueda de equilibrio estético dentro de los parámetros artísticos de su época.