Part 6 National Gallery UK – Vincenzo Catena - Saint Jerome in his Study
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El hombre, vestido con túnicas rojas y blancas, se encuentra inclinado sobre un libro abierto, absorto en la lectura o transcripción. Su rostro, marcado por la edad y una expresión de profunda concentración, transmite serenidad y sabiduría. La postura encorvada sugiere tanto el peso del conocimiento como la humildad ante lo divino.
En primer plano, un pequeño grupo de animales –un perro, un cuervo y una perdiz– interactúan en el suelo. El perro, con su lealtad tradicionalmente asociada a la fidelidad, parece observar al hombre con atención. La presencia del cuervo, ave frecuentemente ligada a la muerte o a la profecía, introduce una nota de ambigüedad y posible presagio. La perdiz, por su parte, podría simbolizar la fragilidad de la vida o el arrepentimiento.
A través de la ventana se divisa un paisaje montañoso que se extiende hasta perderse en la lejanía. En este horizonte, destaca una cruz sobre un cerro, elemento central que establece una conexión directa entre la escena interior y el sacrificio redentor. La inclusión del crucifijo sugiere una reflexión sobre el sufrimiento, la fe y la trascendencia.
El mobiliario presente –el escritorio ricamente decorado, los libros apilados, el cáliz en la repisa– refuerza la atmósfera de erudición y devoción. El uso de colores ricos y contrastantes, especialmente el rojo del manto del hombre y el verde intenso del paisaje, contribuye a crear una composición visualmente atractiva y simbólicamente significativa.
En términos subtextuales, la obra parece explorar temas como la contemplación religiosa, la búsqueda del conocimiento, la relación entre el hombre y la naturaleza, y la inevitabilidad de la muerte. La combinación de elementos terrenal (los animales, el estudio) y celestial (el crucifijo, el paisaje) sugiere una tensión constante entre lo mundano y lo divino, invitando a la reflexión sobre el propósito de la existencia humana. El aislamiento del personaje central podría interpretarse como una metáfora de la soledad inherente al camino espiritual o intelectual.