Part 6 National Gallery UK – Richard Wilson - The Valley of the Dee, with Chester in the Distance
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La luz es un elemento crucial en esta obra. Un resplandor cálido ilumina el valle desde el este, proyectando sombras largas y dramáticas sobre las colinas y los árboles. El cielo, con sus matices de amarillo, naranja y azul pálido, sugiere la hora del crepúsculo o el amanecer, un momento de transición que evoca una sensación de calma y contemplación.
En primer plano, tres figuras humanas se encuentran sentadas sobre una pequeña elevación. Uno de ellos parece observar a los demás, mientras que otro sostiene lo que podría ser un bastón o una vara. La presencia de estos personajes introduce una escala humana en el paisaje, pero también enfatiza la vastedad del entorno natural. Un perro descansa cerca de ellos, completando este pequeño grupo y añadiendo un toque de cotidianidad a la escena.
La vegetación es abundante y variada. Árboles dispersos salpican el valle, sus ramas extendiéndose hacia el cielo como si quisieran abrazar la luz. La densidad de los árboles aumenta en las zonas más elevadas del paisaje, creando una sensación de profundidad y misterio. El follaje se presenta con una riqueza cromática que varía desde los verdes oscuros hasta los amarillos dorados, reflejando la influencia de la luz sobre la naturaleza.
La composición general transmite una atmósfera de serenidad y melancolía. La vastedad del paisaje, combinada con la luz crepuscular y la presencia de las figuras humanas, sugiere una reflexión sobre el paso del tiempo, la fugacidad de la vida y la belleza perdurable de la naturaleza. El artista parece buscar capturar no solo la apariencia visual del valle, sino también su esencia espiritual, invitando al espectador a sumergirse en un mundo de quietud y contemplación. La ciudad distante, aunque presente, se mantiene como un símbolo de la civilización, contrastando con la primigenia naturaleza que ocupa el mayor espacio en la composición.