Charles-Joseph Natoire – Self-portrait
Ubicación: Uffizi gallery, Florence (Galleria degli Uffizi).
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El hombre viste un manto de terciopelo rojo drapeado sobre una camisa blanca con encaje visible en el cuello. La paleta cromática se centra en tonos cálidos: rojos, ocres y dorados que sugieren riqueza, sofisticación y quizás incluso un cierto orgullo personal. El cabello, peinado a la moda de la época, es blanco plateado, lo cual podría interpretarse como una referencia al paso del tiempo o a la sabiduría adquirida.
En su mano derecha sostiene un pincel, mientras que con la izquierda apoya una pequeña tabla sobre la que se aprecia un complejo instrumento geométrico, posiblemente una goniometría. Estos elementos son cruciales: el pincel es un símbolo directo de su oficio como artista, y la goniometría alude a su dominio de la perspectiva, las proporciones y la precisión técnica en su trabajo. La presencia de estos instrumentos no solo denota habilidad, sino también una intención de mostrar su conocimiento y maestría en las artes.
El ángulo del retrato es inusual; el artista se presenta ligeramente de perfil, lo que permite ver parte de su rostro de frente y otra parte lateralmente. Esta composición crea una sensación de intimidad y accesibilidad, como si invitara al espectador a conocerlo mejor. La mirada directa hacia el observador establece un vínculo personal, transmitiendo confianza y una cierta autoconciencia.
Subyacentemente, la pintura parece ser una declaración sobre la identidad del artista, su posición en la sociedad y su valía profesional. No se trata simplemente de una representación física; es una afirmación de su talento, su conocimiento y su lugar dentro del mundo artístico. La elegancia del atuendo y la meticulosa presentación de sus herramientas sugieren un deseo de ser percibido como un individuo culto, refinado y respetado. La serenidad en su rostro podría interpretarse como una manifestación de la satisfacción personal derivada de su oficio y el reconocimiento que ha obtenido.