Vasily Perov – peasant in the field. H. 1876, m. 62. 5h50 Riga
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En esta obra se presenta una figura masculina sentada en lo que parece ser un terreno elevado, posiblemente una colina o pequeña elevación natural. El personaje viste ropas oscuras y sencillas, con un abrigo largo y un gorro que cubre parcialmente su cabeza. Su barba larga y descuidada sugiere una vida austera o una conexión con la tierra. Las manos están entrelazadas frente a él, en una postura que denota reflexión o resignación.
La mirada del hombre está dirigida hacia abajo y ligeramente a la izquierda, evitando el contacto directo con el espectador. Esta actitud contribuye a un sentimiento de introspección y aislamiento. El rostro muestra signos de cansancio y preocupación, aunque no se puede determinar con exactitud si se trata de tristeza o simplemente contemplación.
El fondo de la pintura está compuesto por un paisaje amplio y ondulado, con tonos terrosos y una atmósfera brumosa que difumina los detalles. Se distingue una masa de agua en la distancia, posiblemente un río o lago, y vegetación dispersa. La paleta de colores es sobria y apagada, dominada por marrones, grises y ocres, lo cual refuerza la sensación de melancolía y pobreza.
La iluminación es tenue y difusa, creando sombras suaves que modelan el rostro y las ropas del personaje. Esta técnica resalta la textura de los materiales y acentúa la impresión de realismo.
Subtextos potenciales: La pintura podría interpretarse como una representación de la vida rural y las dificultades económicas de los campesinos en un contexto histórico determinado. El aislamiento del personaje, su vestimenta humilde y su expresión sombría sugieren una existencia marcada por el trabajo duro, la privación y la falta de oportunidades. La conexión con la naturaleza podría simbolizar tanto la dependencia del hombre de la tierra como su soledad frente a las fuerzas implacables del destino. La postura reflexiva sugiere una búsqueda de sentido o un anhelo de algo más allá de las circunstancias inmediatas. El paisaje vasto y brumoso puede evocar la incertidumbre del futuro y la fragilidad de la condición humana.