Vasily Perov – Market in Moscow. 1868 Fig. 29, 8h48, 7 GTG
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El plano general muestra una concentración considerable de figuras humanas, dispuestas en grupos informales alrededor de puestos improvisados. Se perciben vendedores ofreciendo sus productos, compradores examinándolos con detenimiento, y niños jugando entre las piernas de los adultos. La indumentaria es variada, sugiriendo diferentes estratos sociales: desde campesinos ataviados con ropas sencillas hasta individuos con atuendos más elaborados que podrían indicar una posición social superior.
La luz, aunque no se distingue su origen específico, parece provenir de múltiples direcciones, creando un juego de sombras y resaltando la textura de las superficies. Los edificios que flanquean el mercado son heterogéneos en estilo y altura, con tejados puntiagudos y cúpulas que sugieren una arquitectura religiosa o gubernamental. La presencia de aves volando sobre la escena añade una sensación de dinamismo y libertad al conjunto.
Más allá de la mera representación de un mercado, la obra parece apuntar a una reflexión sobre la vida cotidiana en una ciudad rusa del siglo XIX. La multitud apretada sugiere una sociedad estratificada pero interconectada, donde las diferencias sociales se manifiestan en la vestimenta y el comportamiento, pero donde todos comparten el mismo espacio público. La atmósfera general es de actividad febril, con un sentido palpable de movimiento y comercio. Se intuye una cierta tensión entre la opulencia representada por algunos edificios y la sencillez del atuendo de muchos de los presentes, insinuando quizás desigualdades sociales subyacentes. La inclusión de niños jugando en medio del caos sugiere también una continuidad generacional y una vitalidad inherente a la comunidad. La composición, con su perspectiva amplia y su detallada representación de la multitud, invita al espectador a sumergirse en el ambiente y a contemplar las complejidades de la vida urbana en ese contexto histórico específico.