Pablo Picasso Period of creation: 1919-1930 (La musique) – 1924 Rideau pour le ballet Mercure
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En primer plano, dos figuras humanas dominan la composición. A la izquierda, un personaje vestido con ropas anaranjadas toca un instrumento de cuerda, posiblemente un laud o una guitarra. Su postura es ligeramente encorvada, como absorto en su ejecución musical. A su derecha, otra figura vestida de blanco parece dirigir o acompañar la música, sosteniendo un objeto alargado que podría ser una batuta o un cetro. La figura blanca se muestra con una expresión concentrada y un gesto dinámico, sugiriendo movimiento y dirección.
La representación de las figuras es esquemática y simplificada, desprovista de detalles realistas. Los contornos son definidos por líneas gruesas y el modelado se reduce a planos de color. Esta simplificación contribuye a una sensación de abstracción y universalidad, alejándose de la individualización precisa para enfocarse en la esencia del acto musical.
En el centro inferior, un instrumento musical, quizás una mandolina o un laúd pequeño, yace sobre lo que parece ser una partitura musical. Este elemento refuerza la temática central de la obra: la música y su representación visual. La presencia de la partitura sugiere también un proceso creativo, un acto de composición o transcripción.
La paleta cromática es limitada pero expresiva. El contraste entre el azul del cielo y los tonos cálidos de la tierra crea una sensación de profundidad y atmósfera. Los colores empleados en las figuras – naranja y blanco – resaltan su importancia dentro de la escena.
Subtextualmente, la obra parece explorar la relación entre la música, el movimiento y la representación teatral. La ausencia de un público definido sugiere que se trata de una contemplación interna del proceso creativo musical, más que de una presentación pública. La simplificación formal podría interpretarse como una búsqueda de la esencia de la música, despojándola de elementos superfluos para revelar su estructura fundamental. El gesto de dirección de la figura blanca implica también un control y una organización del sonido, sugiriendo el papel crucial del director o compositor en la creación musical. La obra invita a reflexionar sobre la naturaleza efímera de la música y los desafíos de capturarla visualmente.