Raphael – Room of Constantine: The Battle of the Milvian Bridge (Giulio Romano)
Ubicación: Vatican Museums (fresco) (Musei Vaticani (murales)), Vatican.
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La paleta cromática es rica y terrosa, dominada por tonos ocres, marrones y grises, con destellos ocasionales de rojo y dorado que acentúan los momentos más dramáticos. La luz parece provenir de múltiples fuentes, creando fuertes contrastes entre zonas iluminadas y áreas sumidas en la penumbra, lo cual intensifica el dramatismo general.
En primer plano, se aprecia una acumulación de cuerpos caídos, tanto romanos como sus oponentes. Se distinguen soldados a caballo que embisten con lanzas y espadas, mientras otros luchan cuerpo a cuerpo sobre el suelo embarrado. La representación es visceral; la brutalidad del combate no se edulcora, mostrando heridas, rostros desfigurados y expresiones de dolor y desesperación.
En la parte superior central, una formación celeste destaca sobre el campo de batalla. Se perciben figuras aladas que sostienen un estandarte con una insignia distintiva –una cruz griega–, sugiriendo una intervención divina en los acontecimientos. Esta presencia celestial introduce una dimensión espiritual a la representación del conflicto terrenal.
A ambos extremos de la pintura, se erigen pilastras decorativas que parecen integrarse con el entorno arquitectónico original donde fue concebida esta obra. En las pilastras se observan figuras escultóricas, posiblemente representando personajes históricos o alegorías relacionadas con el evento narrado.
Subtextualmente, la obra parece explorar temas de destino, fe y poder. La batalla no es simplemente una confrontación militar; es un escenario donde fuerzas superiores a los hombres parecen estar en juego. La aparición del estandarte con la cruz sugiere una legitimación divina del liderazgo de uno de los contendientes, implicando que su victoria está predestinada por lo alto. La representación detallada y sin concesiones de la violencia podría interpretarse como una reflexión sobre el costo humano de la guerra y la fragilidad de la vida. La composición grandiosa y el uso de figuras heroicas apuntan a una idealización del poder militar y la glorificación de un líder que, según se presenta, ha sido favorecido por los dioses.