Rembrandt Harmenszoon Van Rijn – Bathsheba receives a letter from David (studio)
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La mujer protagonista, sentada sobre un lecho de telas lujosas, domina la composición. Su desnudez parcial, con una mano cubriendo su pecho, no parece buscar la vergüenza sino más bien exhibir una vulnerabilidad calculada y una invitación a la contemplación. La pose es relajada, casi indolente, pero en sus ojos se adivina una mezcla de expectación y resignación.
A su derecha, una mujer vestida con ropas igualmente suntuosas le presenta un objeto que parece ser una carta o documento enrollado. Su expresión es ambigua; podría interpretarse como servilismo, complicidad o incluso una leve burla. La interacción entre ambas figuras es tensa y silenciosa, cargada de implicaciones no expresadas.
En primer plano, a la izquierda, se encuentra un anciano con vestimenta humilde que observa la escena con una expresión de preocupación o desaprobación. Su presencia introduce una dimensión moral en el cuadro, contrastando con la exuberancia y la sensualidad del resto de los personajes. La disposición de sus manos, apretadas sobre su pecho, sugiere angustia o un intento de contener algo.
El fondo está difuminado, pero se distinguen elementos arquitectónicos como columnas y balaustradas que contribuyen a crear una atmósfera de misterio y decadencia. Un jarrón de bronce, situado cerca de la mujer central, añade un toque de lujo y sofisticación al conjunto.
Subtextualmente, la pintura parece explorar temas de poder, deseo, culpa y redención. La carta que se entrega podría simbolizar el destino o una advertencia inminente. La desnudez de la mujer no es simplemente física; representa también una exposición a las consecuencias de sus actos. El anciano actúa como un observador moral, recordándonos la fragilidad humana frente al pecado y la tentación. En general, la obra evoca una atmósfera de tensión dramática y sugiere una narrativa compleja que trasciende lo meramente visual. La composición invita a la reflexión sobre la naturaleza del poder, el atractivo del deseo y las consecuencias inevitables de nuestras acciones.