Vera Rockline – Afternoon in the country
Ubicación: Private Collection
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En esta obra, el autor presenta una escena campestre protagonizada por tres figuras femeninas. Dos de ellas se muestran desnudas, mientras que la tercera figura viste un atuendo más modesto. La composición se desarrolla en un claro del bosque, bajo la sombra de árboles cuyas hojas sugieren una vegetación densa y abundante.
La mujer sentada a la izquierda levanta un brazo, como si estuviera realizando un gesto ritual o preparándose para alguna acción. Su mirada está dirigida hacia arriba, posiblemente hacia el sol o algún punto fuera del encuadre. La figura central, vestida, sostiene lo que parece ser una guitarra y observa a las otras dos mujeres con una expresión difícil de precisar; su rostro denota cierta introspección. La mujer sentada a la derecha se encuentra en un estado de contemplación, sosteniendo una fruta roja –una manzana– entre sus manos.
El tratamiento del color es notable. Los tonos terrosos dominan la paleta, especialmente en la representación de los cuerpos desnudos y el suelo. El verde oscuro de los árboles contrasta con la luminosidad que se insinúa a través de las hojas y el cielo. La pincelada es suelta y expresiva, lo que confiere a la escena una atmósfera íntima y algo melancólica.
La presencia de la desnudez femenina en un entorno natural sugiere una conexión con temas clásicos como la fertilidad, la inocencia o incluso la representación del Edén. El objeto rojo en manos de una de las figuras –la manzana– introduce un elemento simbólico que remite a la tentación y el conocimiento. La guitarra, por su parte, podría aludir a la armonía, la creatividad o la expresión emocional.
La interacción entre las tres mujeres es ambigua. No se establece una comunicación directa evidente; cada figura parece absorta en sus propios pensamientos o acciones. Esta falta de conexión explícita genera un sentimiento de misterio y permite múltiples interpretaciones sobre la naturaleza de su relación y el significado de la escena. La pintura, por tanto, no ofrece respuestas fáciles, sino que invita a la reflexión sobre temas universales como la belleza, la sensualidad, la soledad y la búsqueda del sentido en la naturaleza.