Peter Paul Rubens – Adoration of Venus
Ubicación: National Museum (Nationalmuseum), Stockholm.
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
En el frente, una multitud de niños, desnudos y con expresiones variadas –alegría, curiosidad, asombro– interactúan en torno a una profusión de frutas y elementos naturales. Algunos se agrupan alrededor de una cesta rebosante de manzanas, mientras otros parecen ofrecer flores o frutos a la figura central femenina que se alza sobre ellos. Esta mujer, vestida con ropajes ricos y de colores vivos, parece presidir la escena con una actitud serena y receptiva, extendiendo sus brazos en un gesto de bienvenida o aceptación.
El paisaje que sirve de telón de fondo es igualmente denso y detallado. Un grupo de árboles frondosos se eleva hacia el cielo, creando una barrera visual entre el primer plano y la lejanía. A través de las ramas, se vislumbra un horizonte con edificios y una atmósfera brumosa que acentúa la sensación de profundidad. En lo alto, varios querubines flotan en el aire, añadiendo una dimensión celestial a la escena.
La luz juega un papel crucial en la composición. Proviene de múltiples fuentes, iluminando selectivamente diferentes áreas y creando contrastes dramáticos entre luces y sombras. Esto contribuye a la sensación de movimiento y vitalidad que impregna la obra.
Subtextualmente, la pintura parece explorar temas relacionados con la fertilidad, la abundancia y el amor. La profusión de niños y frutas simboliza la generosidad de la naturaleza y la alegría de vivir. La figura femenina central, posiblemente una representación alegórica del amor o la belleza, es objeto de adoración por parte de los querubines y los niños, sugiriendo su poder y divinidad. El gesto de extender los brazos puede interpretarse como un ofrecimiento de gracia o bendición a aquellos que la rodean. La escena evoca una atmósfera de celebración y armonía, donde lo terrenal se fusiona con lo divino en una representación idealizada del paraíso. La disposición de las figuras, el uso de la luz y la riqueza cromática contribuyen a crear un ambiente de opulencia y deleite sensorial.