Peter Paul Rubens – Rubens Raising of the Cross detail2
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La figura femenina en primer plano, con su abundante cabellera dorada contrastando con el tono rosado de su piel, se inclina hacia adelante, con los ojos cerrados y la boca entreabierta en un gesto que sugiere profundo sufrimiento. Su postura es tensa, casi como si intentara contener un grito silencioso. En sus brazos sostiene a un niño pequeño, cuya expresión facial refleja una mezcla de llanto y confusión, intensificando el impacto emocional del momento.
A su alrededor, se agolpan otras figuras, cada una con su propia reacción individualizada. Una mujer anciana, envuelta en un velo blanco, muestra una mueca de horror, sus ojos hundidos y su rostro marcado por las arrugas, transmitiendo una sensación de vejez y experiencia del dolor. Otra figura femenina, a la izquierda, se tapa la boca con una mano, como si intentara ahogar un lamento. Una joven, con el cabello castaño recogido, levanta sus manos hacia el cielo en un gesto de súplica o desesperación. En lo alto, una figura alada observa la escena con semblante afligido.
La iluminación es teatral y contrastada; los rostros se destacan sobre un fondo oscuro que acentúa su dramatismo. La paleta cromática es rica en tonos cálidos – rojos, dorados, rosados – que contribuyen a crear una atmósfera de intensa emoción. El uso del claroscuro intensifica la sensación de movimiento y dinamismo, dirigiendo la mirada del espectador hacia los rostros más expresivos.
Subyacentemente, esta composición parece explorar temas universales como el sufrimiento humano, la pérdida, la compasión y la fe. La presencia del niño sugiere una inocencia vulnerable frente a un evento trágico, mientras que las diversas reacciones de los personajes reflejan la complejidad de la experiencia humana ante la adversidad. La imagen evoca una profunda empatía en el espectador, invitándolo a reflexionar sobre la naturaleza del dolor y la capacidad humana para afrontarlo. La composición, con su énfasis en la expresión facial y la gestualidad, sugiere un relato emocionalmente cargado, donde la tragedia se manifiesta no solo en los hechos sino también en las reacciones de quienes son testigos.