Alexey Kondratievich Savrasov – On the Volga. 1875
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En esta obra, el espectador se encuentra ante una escena costera dominada por un amplio cielo nublado y un extenso cuerpo de agua que ocupa gran parte del lienzo. La paleta cromática es terrosa, con predominio de ocres, marrones y dorados, sugiriendo una hora crepuscular o quizás un día nublado. El cielo no se presenta como un espacio uniforme; más bien, exhibe una dinámica interacción entre nubes oscuras y claros luminosos que parecen irradiar desde el horizonte central.
En primer plano, a lo largo de la orilla arenosa, se distingue un grupo de figuras humanas. Se trata de mujeres, vestidas con ropas modestas y aparentemente absortas en una conversación o espera. Su disposición sugiere una comunidad, aunque sus rostros no son claramente visibles, enfatizando su anonimato y quizás representando a un colectivo social. A la derecha del cuadro, se observa un pequeño bote anclado cerca de la costa, con una bandera ondeando suavemente; este elemento introduce una nota de actividad humana en el paisaje.
El horizonte lejano revela una línea urbana difusa, compuesta por estructuras bajas que sugieren un pueblo o ciudad a orillas del agua. La luz tenue y la atmósfera brumosa contribuyen a crear una sensación de distancia y misterio respecto a este asentamiento.
La pintura transmite una atmósfera melancólica y contemplativa. El cielo imponente podría interpretarse como un símbolo de las fuerzas naturales que superan al ser humano, mientras que el grupo de mujeres en la orilla evoca una vida sencilla y conectada con el entorno natural. La presencia del agua, elemento central de la composición, puede asociarse a ideas de flujo, cambio y el paso del tiempo. La obra no se centra en un evento específico, sino más bien en capturar un momento de quietud y reflexión, invitando al espectador a meditar sobre la relación entre la humanidad y su entorno. La falta de detalles precisos en las figuras y el paisaje refuerza esta sensación de universalidad y atemporalidad.