Alexey Kondratievich Savrasov – Thaw. Yaroslavl. 1874
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En esta obra, el autor presenta una escena invernal en transición hacia la primavera. El primer plano está dominado por un río parcialmente congelado, con fragmentos de hielo resquebrajados y restos de embarcaciones varadas en la orilla. La paleta cromática es fría, predominando los tonos grises, azules y marrones terrosos que sugieren el final del invierno. Sin embargo, se vislumbra un cambio: la luz cálida del atardecer o amanecer, reflejada en las aguas y en la nieve derretida, introduce una nota de esperanza y renovación.
A lo largo de la orilla izquierda, se distinguen figuras humanas dedicadas a labores cotidianas; algunos parecen estar reparando redes o preparando embarcaciones para la navegación. Su presencia, aunque pequeña en relación con la vastedad del paisaje, enfatiza la conexión entre el hombre y la naturaleza, así como su dependencia de los ciclos estacionales.
En el horizonte, una elevación terrosa alberga un conjunto arquitectónico prominente: una iglesia o monasterio con cúpulas doradas que se alzan sobre las construcciones circundantes. Este elemento vertical actúa como punto focal de la composición y simboliza la fe y la perdurabilidad en medio del cambio natural. La luz incide directamente sobre esta estructura, resaltando su importancia visual y posiblemente alegórica.
La atmósfera general es melancólica pero no desesperanzadora. El deshielo sugiere un proceso de transformación, una liberación gradual de las restricciones invernales. Se percibe una sensación de quietud y expectación, como si la naturaleza estuviera preparándose para despertar a una nueva vida. La pintura podría interpretarse como una metáfora del paso del tiempo, la fragilidad de la existencia humana frente a la inmensidad del universo, o incluso como un reflejo de los cambios sociales y políticos que se estaban gestando en la Rusia de mediados del siglo XIX. El contraste entre el hielo que se derrite y la solidez de las estructuras religiosas invita a una reflexión sobre la naturaleza efímera de lo terrenal y la búsqueda de trascendencia espiritual.