Tomb of the Volga. Environs of Yaroslavl. 1874 Alexey Kondratievich Savrasov (1830-1897)
Alexey Kondratievich Savrasov – Tomb of the Volga. Environs of Yaroslavl. 1874
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Pintor: Alexey Kondratievich Savrasov
1874; lienzo, óleo; 81,3×65; Museo de Bellas Artes de Altai Krai. Uno de los cuadros más fuertes de Alexei Kondratievich Savrasov es La tumba en el Volga. Se remonta a la época de esplendor del pintor y se encuentra, con razón, entre los cuadros más reconocibles de la escuela rusa de finales del siglo XIX. La crítica ha elogiado mucho esta obra, calificándola de "paisaje-poema" que contiene un abismo de sentimientos y emociones, y un amplio espectro emocional, transmitido a través del tema elegido, la composición y los colores.
Descripción del cuadro de Alexei Savrasov "Tumba en el Volga".
1874; lienzo, óleo; 81,3×65; Museo de Bellas Artes de Altai Krai.
Uno de los cuadros más fuertes de Alexei Kondratievich Savrasov es La tumba en el Volga. Se remonta a la época de esplendor del pintor y se encuentra, con razón, entre los cuadros más reconocibles de la escuela rusa de finales del siglo XIX.
La crítica ha elogiado mucho esta obra, calificándola de "paisaje-poema" que contiene un abismo de sentimientos y emociones, y un amplio espectro emocional, transmitido a través del tema elegido, la composición y los colores. La combinación de una artesanía increíble y la precisión de la idea causa una impresión indeleble en el espectador. A Isaak Ilyich Levitan le gustaba el cuadro y consideraba que la sencillez de "La tumba en el Volga" contenía "todo un mundo de alta poesía".
El paisaje está ejecutado en colores oscuros, pero no deja una impresión opresiva a pesar de la triste vista de la tumba solitaria en la orilla del río. El primer plano, que atrae sobre todo la atención del espectador, parece estar sumergido en la sombra. Un pequeño abedul doblado, hierbas secas, una cabaña de madera de la tumba, apartada de todas las cosas mundanas y vivas. La encarnación misma de la tristeza y la soledad, pero el fondo contrasta fuertemente con esta melancolía, creando una impresión extraordinaria. La luz sublime del cielo, la anchura del río que se dora con los rayos del sol poniente: estos trazos parecen hacer comprender al artista que la vida terrenal no es finita. La pena pasa y la breve existencia humana es sustituida por algo más sublime y significativo.
Un pájaro solitario se aleja de la oscura orilla, donde todo está muerto y abandonado, esforzándose por alcanzar los altos cielos despejados. El alma humana, tras liberarse de los grilletes terrenales, busca la gracia y la paz eternas. El cuadro que representa el sombrío último refugio evoca en el espectador una sensación de purificación y satisfacción emocional.
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La escena presentada nos muestra un paisaje sombrío y melancólico dominado por una elevación terrosa que sirve como cementerio improvisado. En primer plano, se distinguen dos cruces rústicas de madera, una inclinada y otra más vertical pero igualmente tosca, marcando presuntamente las tumbas de individuos desconocidos. La vegetación circundante es escasa y desordenada, con arbustos bajos y hierbas secas que refuerzan la sensación de abandono y olvido.
El centro de la composición lo ocupa una estructura triangular simple, posiblemente un monumento o marcador funerario más elaborado, aunque igualmente austero. Su forma geométrica contrasta con las líneas orgánicas del terreno y la vegetación, sugiriendo una intervención humana deliberada en el paisaje natural.
En segundo plano se extiende un cuerpo de agua amplio, probablemente un río o lago, cuya superficie refleja los tonos dorados y ocres del cielo crepuscular. La presencia de embarcaciones distantes en el horizonte insinúa la actividad humana, pero a una escala que acentúa la soledad y el aislamiento del cementerio.
La paleta cromática es apagada y terrosa, con predominio de verdes oscuros, marrones y grises. Los tonos cálidos del cielo ofrecen un ligero contraste, pero no logran disipar completamente la atmósfera sombría y lúgubre que impregna la obra. Un ave solitaria en vuelo añade una nota de desolación y fragilidad.
Subtextos potenciales sugieren una reflexión sobre la mortalidad, el paso del tiempo y la insignificancia del individuo frente a la inmensidad de la naturaleza. La sencillez de las cruces y el monumento funerario podrían aludir a un contexto social humilde o a una muerte repentina e inesperada. El paisaje desolado evoca sentimientos de pérdida, tristeza y resignación. La obra parece contemplar no tanto el acto de morir en sí mismo, sino la memoria de aquellos que han fallecido y el impacto de su ausencia en el mundo terrenal.