Ivan Ivanovich Shishkin – burdock. 1878 23h32
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Aquí se observa un dibujo a lápiz que centra su atención en una densa vegetación de bardana. La composición se articula alrededor de esta planta, representada con una meticulosidad casi obsesiva en el detalle de sus hojas y espinas. El autor ha plasmado la complejidad de la estructura vegetal, capturando la textura rugosa de las hojas y la intrincada red de tallos que se entrelazan.
El dibujo se presenta como un estudio botánico, pero trasciende esta mera descripción científica. La intensidad con que se representa la bardana sugiere una fascinación por su resistencia y capacidad de supervivencia en entornos aparentemente hostiles. Las espinas, prominentes y afiladas, evocan una sensación de defensa y protección, mientras que las hojas, aunque abundantes, parecen luchar contra un entorno poco favorecedor.
En el plano visual, se distingue la presencia de árboles al fondo, delineados con trazos más ligeros y menos definidos, lo que acentúa aún más la importancia central de la bardana. Una cerca o barrera horizontal divide la composición en dos planos, creando una sensación de profundidad y delimitando el espacio donde prospera esta planta.
El autor ha incluido inscripciones manuscritas en la parte superior derecha e inferior del dibujo, añadiendo un elemento de documentación personal a la obra. Estas anotaciones sugieren que se trata de un registro directo de una observación natural, posiblemente realizada in situ.
Subyace en este trabajo una reflexión sobre la naturaleza y su capacidad para generar vida incluso en condiciones adversas. La bardana, con su apariencia tosca y sus defensas naturales, se convierte en un símbolo de perseverancia y adaptación. El dibujo no solo es una representación botánica precisa, sino también una meditación silenciosa sobre la fuerza intrínseca del mundo natural. Se percibe una cierta melancolía en la representación, quizás derivada de la conciencia de la fragilidad inherente a toda forma de vida, incluso a las más robustas.