Ivan Ivanovich Shishkin – Dark Forest 1890 92h124. 5
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
La obra presenta una densa arboleda, dominada por altos troncos de árboles que se elevan verticalmente, casi como pilares. La luz penetra con dificultad a través del dosel forestal, creando un ambiente sombrío y misterioso. El autor ha empleado una paleta de colores terrosos y oscuros – marrones, verdes profundos y grises – para representar la vegetación y el suelo del bosque.
En primer plano, se observa una profusa capa de musgo y hojarasca que cubre las raíces expuestas y los restos de árboles caídos. Esta acumulación de materia orgánica sugiere un ciclo natural de vida y muerte, descomposición y renovación. La presencia de troncos derribados, algunos parcialmente cubiertos por la vegetación, introduce una sensación de fragilidad y el paso del tiempo.
La perspectiva se construye a través de la convergencia de los troncos hacia un punto distante en el fondo, lo que acentúa la profundidad del bosque. El tratamiento de la luz es crucial; no hay una iluminación uniforme, sino más bien focos aislados que resaltan texturas y formas específicas, generando contrastes marcados entre zonas iluminadas y sombras profundas.
Subtextualmente, la pintura evoca un sentimiento de soledad y aislamiento. La oscuridad del bosque puede interpretarse como una metáfora de lo desconocido o de los aspectos ocultos de la naturaleza humana. La densidad de la vegetación y la dificultad para ver más allá de unos pocos metros sugieren una sensación de claustrofobia y pérdida de orientación.
El enfoque en la descomposición orgánica, junto con la atmósfera melancólica, podría aludir a la transitoriedad de la existencia y la inevitabilidad del declive. No obstante, la persistencia de la vida vegetal – el musgo, los árboles jóvenes que intentan crecer entre los troncos caídos – también insinúa una fuerza vital subyacente, un proceso continuo de regeneración a pesar de la adversidad. La obra no se limita a representar un paisaje; parece explorar temas más amplios relacionados con la naturaleza, la mortalidad y la condición humana.