Sergey Sergeyevich Solomko – Russian in the Netherlands at the time of Peter the Great
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El hombre situado a la izquierda presenta una indumentaria ostentosa y llamativa: un abrigo ricamente decorado con motivos florales y geométricos, que sugiere un estatus elevado o una pertenencia a una clase privilegiada. Su atuendo contrasta notablemente con el de su interlocutor, quien viste ropas más sobrias y convencionales, propias de la burguesía holandesa del período. La postura de este último es formal, con las manos extendidas en un gesto que podría interpretarse como una bienvenida o una presentación.
La mujer, ubicada en un segundo plano, se encuentra en el umbral de una vivienda. Su vestimenta, aunque modesta, denota limpieza y cuidado. Sostiene un objeto cilíndrico, posiblemente una lámpara o un recipiente, lo cual sugiere que la escena podría estar ambientada al amanecer o al atardecer. La expresión de su rostro es difícil de discernir con precisión, pero parece reflejar una mezcla de curiosidad e interés hacia los visitantes.
La iluminación en la pintura es uniforme y clara, sin fuertes contrastes ni sombras marcadas. Esto contribuye a crear una atmósfera de serenidad y cotidianidad. El uso del color es vibrante, especialmente en el atuendo del personaje central, lo que acentúa su singularidad dentro del contexto general.
Subtextualmente, la obra parece aludir a un encuentro entre culturas o clases sociales diferentes. La presencia del hombre con la indumentaria exótica sugiere una conexión con tierras lejanas, posiblemente Rusia, como indica el título contextual. El contraste en los atuendos y las actitudes de los personajes podría simbolizar la fascinación y la curiosidad que sentían los holandeses por los visitantes extranjeros, así como la complejidad de las relaciones diplomáticas y comerciales entre ambos países durante el reinado de Pedro el Grande. La escena evoca una sensación de transición y cambio, reflejando un período histórico marcado por la apertura a nuevas ideas y la expansión del comercio internacional. El molino en el fondo, símbolo de la industria y el progreso holandés, refuerza esta idea de modernidad y dinamismo cultural.