Konstantin Andreevich Somov – Portrait of A. P. Ostroumova
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
La mujer se presenta con una expresión ambivalente; no es ni abiertamente sonriente ni melancólica, sino más bien pensativa, quizás incluso ligeramente desafiante. Su mirada directa al espectador establece un vínculo inmediato, invitando a la contemplación y a la interpretación de su estado anímico. La luz incide sobre el rostro, resaltando los matices de la piel y enfatizando la textura del cabello rojizo, peinado con una cierta informalidad que contrasta con la formalidad de la vestimenta.
El atuendo es notable: un vestido oscuro, posiblemente de terciopelo o un tejido similar, acentuado por un llamativo lazo rojo alrededor del cuello. Este color, vibrante y contrastante, atrae inmediatamente la mirada y podría interpretarse como símbolo de vitalidad, pasión o incluso rebeldía. La posición de las manos, una sobre el muslo y otra apoyada en el brazo del sillón, denota una actitud relajada pero contenida.
La pincelada es suelta y expresiva, especialmente visible en la representación del cabello y del tejido del vestido. Esta técnica contribuye a crear una atmósfera íntima y personal, sugiriendo que se trata de un retrato más allá de una mera reproducción física. El uso limitado de colores, dominado por tonos oscuros y atemperados, refuerza esta impresión de introspección y profundidad psicológica.
Subtextualmente, la obra podría sugerir una reflexión sobre el papel de la mujer en la sociedad de su época. La formalidad del vestido contrasta con la naturalidad de la pose y la expresión facial, insinuando una tensión entre las expectativas sociales y la individualidad. El lazo rojo, como elemento disruptivo, podría simbolizar un deseo de romper con las convenciones o una afirmación de la propia identidad. En definitiva, el retrato invita a considerar la complejidad del personaje retratado, más allá de su apariencia externa.