Konstantin Andreevich Somov – Natalya Pavlovna and Count Nulin
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A la izquierda, una mujer aparece con el cabello recogido en elaboradas ondas, adornado con lo que parece ser una cinta o diadema. Su expresión es seria, casi melancólica; su mirada dirigida hacia abajo sugiere introspección o quizás un cierto grado de formalidad impuesta por la ocasión del retrato. Viste un vestido de corte imperio, característico de la época, con detalles que sugieren un estatus social elevado. Sus manos están cruzadas sobre el pecho, una pose que puede interpretarse como modesta y contenida.
A su derecha, se encuentra un hombre, también ataviado con indumentaria propia del siglo XIX. Su cabello es oscuro y peinado hacia atrás, revelando la frente. La expresión en su rostro es más reservada aún; sus ojos parecen fijos en un punto indefinido, transmitiendo una sensación de distancia o incluso desinterés. Lleva un abrigo oscuro que acentúa su figura. Una mano se apoya sobre el borde del marco, creando una sutil impresión de informalidad contrastante con la rigidez general de la composición.
El marco circular, repetido en doble instancia, confiere a los retratados una cualidad casi mitológica o idealizada. La ornamentación vegetal que rodea los círculos y la inscripción inferior, datada en 1825, sugieren un intento de perpetuar su memoria y estatus social. El texto, aunque ilegible en su totalidad sin mayor contexto, alude a una denominación nobiliaria (Graf), lo cual refuerza la idea de que se trata de personajes pertenecientes a la aristocracia.
Subtextualmente, el retrato podría interpretarse como una declaración de identidad y pertenencia a una clase privilegiada. La formalidad de las poses y la ausencia de interacción entre los retratados sugieren una distancia emocional o quizás una representación idealizada de la relación entre ellos. La paleta monocromática contribuye a un ambiente solemne y atemporal, evocando una época pasada marcada por convenciones sociales estrictas y una profunda conciencia del linaje y el estatus. El contraste entre las expresiones faciales –la melancolía femenina frente a la reserva masculina– podría insinuar diferencias de carácter o roles distintos dentro de su círculo social.