Konstantin Andreevich Somov – Copy of the portrait of Simonetta Vespucci by Piero di Cosimo (1642-1521). 1930s
Ubicación: Ashmolean Museum, Oxford.
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La vestimenta es escasa, revelando parte del pecho cubierto por un tejido rojo oscuro que se pliega sobre su cuerpo. Un collar inusual, formado por una serpiente entrelazada, rodea su cuello y desciende sobre su pecho, añadiendo un elemento de simbolismo ambiguo a la composición. La presencia de esta serpiente introduce una nota de inquietud y misterio, evocando posibles alusiones mitológicas o alegóricas relacionadas con la tentación, el conocimiento prohibido o incluso la fertilidad.
El fondo es un paisaje difuso que se extiende tras la figura femenina. Se distinguen árboles dispersos, una masa oscura que podría representar un bosque o una sombra, y lo que parece ser un cuerpo de agua en la distancia, delimitado por una línea de costa irregular. La atmósfera general del paisaje es melancólica y sugerente, contribuyendo a la sensación de introspección que emana el retrato.
La paleta cromática se centra en tonos cálidos: ocres, rojos, dorados y marrones, con contrastes suaves que acentúan la volumetría de la figura. La composición es equilibrada, aunque la serpiente introduce un elemento disruptivo que atrae la atención del espectador hacia el cuello y el pecho de la retratada.
En términos de subtextos, se puede interpretar esta obra como una reflexión sobre la belleza idealizada, pero también sobre la fragilidad humana y la presencia constante de elementos ambiguos e inquietantes en la vida. La serpiente, en particular, podría simbolizar tanto la tentación como el conocimiento, sugiriendo que incluso la belleza más pura está intrínsecamente ligada a la oscuridad y al misterio. El paisaje brumoso refuerza esta sensación de ambigüedad, creando una atmósfera onírica y evocadora. La postura de la mujer, con su mirada perdida en la distancia, sugiere una reflexión interna o una melancolía contenida.