Konstantin Andreevich Somov – Costume design for Marquise for T. P. Karsavina (for dance to music by Mozart)
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El vestido domina la composición. Su silueta es amplia y voluminosa, característica de la moda rococó, con un corsé ajustado que enfatiza el busto y una falda que se expande en una estructura abullonada. La paleta cromática es rica: predominan los amarillos dorados, contrastados por franjas azules y detalles florales sutiles. El encaje blanco del cuello y las muñecas aporta un toque de refinamiento y transparencia, suavizando la opulencia general. La capa o chal que cubre su hombro izquierdo está ejecutada en tonos más oscuros, creando una sombra dramática que define el contorno de la figura y añade profundidad a la imagen.
El rostro de la mujer es expresivo. Su mirada directa al espectador sugiere una mezcla de confianza y coquetería. La peluca alta, adornada con flores y joyas, refuerza la artificialidad del personaje y su pertenencia a un mundo de privilegios y ostentación. La pose, con una mano sosteniendo el lazo del vestido, es estudiada y teatral, como si estuviera preparada para entrar en escena.
Más allá de la mera representación de un vestuario, esta obra sugiere una reflexión sobre la naturaleza de la performance y la construcción de la identidad. El diseño no solo define la apariencia física de la marquesa, sino que también contribuye a su carácter y a la atmósfera general de la coreografía. La yuxtaposición entre la rigidez formal del vestido y la expresividad del rostro sugiere una tensión inherente al personaje: un ser atrapado en las convenciones sociales pero capaz de revelar destellos de individualidad. La presencia de la sombra, casi como un espectro, podría interpretarse como una alusión a la fragilidad de la apariencia y a los secretos que se esconden tras la máscara del refinamiento. En definitiva, el diseño es mucho más que un simple atuendo; es una declaración sobre la teatralidad de la vida y la complejidad de las relaciones humanas en un contexto aristocrático.