old gardener Vasily Ivanovich Surikov (1848-1916)
Vasily Ivanovich Surikov – old gardener
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Pintor: Vasily Ivanovich Surikov
El cuadro El viejo jardinero es un excelente ejemplo de retrato rural. Surikov prefería pintar cuadros sobre temas históricos, pero si el maestro se atrevía a retratar a un hombre corriente del campo, ponía toda su alma en la obra. Aquí vemos a un campesino. Su barba gris y rizada y su pelo quemado por el sol nos ayudan a comprender que este hombre ha vivido mucho tiempo. Se ve de inmediato que Surikov siente calor y simpatía por el duro trabajo campesino. El hombre lleva ropa sucia y vieja.
Descripción del cuadro de Vasili Surikov "El viejo jardinero".
El cuadro El viejo jardinero es un excelente ejemplo de retrato rural. Surikov prefería pintar cuadros sobre temas históricos, pero si el maestro se atrevía a retratar a un hombre corriente del campo, ponía toda su alma en la obra. Aquí vemos a un campesino. Su barba gris y rizada y su pelo quemado por el sol nos ayudan a comprender que este hombre ha vivido mucho tiempo. Se ve de inmediato que Surikov siente calor y simpatía por el duro trabajo campesino.
El hombre lleva ropa sucia y vieja. Una camisa blanca, ceñida con una cuerda oscura, y unos pantalones anchos oscuros. Sin zapatos, aparentemente demasiado lujo para un pobre campesino. Tiene los pies ásperos y sucios, pero se mantiene firme en el suelo.
El hombre se levanta contra el sol y trata de protegerse los ojos de la luz brillante y abrasadora con la mano. Su piel se ha oscurecido completamente por la constante exposición a los rayos del sol. Al ver a este campesino, la única pregunta que surge es: ¿dónde está mirando? Surikov no nos da la respuesta a esta inquietante pregunta. La mirada del hombre se dirige hacia adelante, pero no sabemos qué hay allí. Tal vez esté mirando su huerto y se pregunte con tristeza cuánto trabajo le queda por hacer.
A la derecha de la figura humana hay plantas. Probablemente sean los brotes jóvenes de los cultivos de raíces que se han plantado cuidadosamente. Muy pronto el hombre tendrá que volver a trabajar para recoger la cosecha. Detrás del hombre hay un pequeño pajar, hábilmente cubierto con arpillera. A lo lejos se extienden vastos campos y una pequeña isla de árboles, que protege la cosecha de los vientos.
Surikov rechazó la irrealidad de los colores. Todos los colores son muy naturales. El trazado cuidadoso de la tela de las cortinas da un relieve adicional al cuadro.
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La vestimenta del personaje es sencilla y humilde: un camisón blanco desabrochado sobre pantalones de tela gruesa, ambos desgastados por el trabajo y el paso del tiempo. Sus pies están desnudos, en contacto directo con la tierra, lo que enfatiza su conexión con la naturaleza y su condición de trabajador manual. Sobre sus hombros lleva una pesada carga, presumiblemente herramientas o ramas recogidas, que contribuye a la impresión general de fatiga física.
El fondo se presenta como un paisaje rural amplio y abierto, dominado por tonos verdes y azules suaves. Se distingue una línea de horizonte baja, donde se vislumbra una pequeña población al otro lado del campo. La perspectiva es ligeramente elevada, lo que permite apreciar la extensión del terreno y la soledad del personaje en él.
La técnica pictórica utilizada parece buscar la naturalidad y la verosimilitud. Los colores son terrosos y apagados, con una pincelada suelta y expresiva que contribuye a crear una atmósfera de quietud y contemplación. La luz incide sobre el rostro y el cuerpo del anciano, resaltando sus rasgos y acentuando las sombras que sugieren la edad y el desgaste.
Más allá de la representación literal de un hombre trabajando en el campo, esta pintura parece sugerir reflexiones más profundas sobre el paso del tiempo, la laboriosidad, la conexión con la tierra y la inevitabilidad de la decadencia física. La expresión ambigua del anciano invita a la interpretación: ¿es una mirada hacia el pasado, llena de recuerdos y arrepentimientos? ¿O es una aceptación serena de su destino final? El gesto de protegerse los ojos podría simbolizar también un deseo de evitar la realidad o de buscar refugio en la memoria. La carga sobre sus hombros, además de representar su trabajo diario, puede interpretarse como el peso de las responsabilidades y las preocupaciones que acarrega a lo largo de su vida. En definitiva, se trata de una obra que trasciende la mera descripción física para adentrarse en la exploración de temas universales relacionados con la condición humana.