Monk. 1900 e Vasily Ivanovich Surikov (1848-1916)
Vasily Ivanovich Surikov – Monk. 1900 e
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Pintor: Vasily Ivanovich Surikov
Surikov era un pintor ruso que procedía de una familia cosaca pobre. Se dice que su bisabuelo era un hombre de inmensa fuerza que una vez sacó de un río, en medio de una tormenta, una pesada balsa que, de otro modo, habría sido arrastrada y rota. Surikov es famoso por sus pinturas históricas. "Boyarynya Morozova", "La travesía de los Alpes de Suvorov" - escribió con conocimiento, con gran atención a los detalles históricos, con una larga búsqueda de prototipos para los personajes principales. En una ocasión, un amigo artista al que le sugirió que viera la inacabada "Boyarynya Morozova" le aconsejó que cortara una franja de nieve por debajo, que de todas formas era innecesaria.
Descripción del cuadro El monje de Vasili Surikov
Surikov era un pintor ruso que procedía de una familia cosaca pobre. Se dice que su bisabuelo era un hombre de inmensa fuerza que una vez sacó de un río, en medio de una tormenta, una pesada balsa que, de otro modo, habría sido arrastrada y rota. Surikov es famoso por sus pinturas históricas. "Boyarynya Morozova", "La travesía de los Alpes de Suvorov" - escribió con conocimiento, con gran atención a los detalles históricos, con una larga búsqueda de prototipos para los personajes principales.
En una ocasión, un amigo artista al que le sugirió que viera la inacabada "Boyarynya Morozova" le aconsejó que cortara una franja de nieve por debajo, que de todas formas era innecesaria. A lo que Surikov respondió: "No puedo. Entonces el trineo no irá". Su atención al detalle era asombrosa, y su deseo de historicismo, de transmitir la profundidad del espíritu ruso, se dejaba sentir en sus retratos
"El Monje" es uno de ellos. Muestra a un hombre de mediana edad con una túnica de monje de perfil. Tiene el pelo rizado, la barba corta y desordenada, el bigote ligeramente caído y la mirada directa, abierta y estudiosa. Como en todos los retratos, hay una sensación de oscuridad de las edades.
Es como si el espectador del cuadro se asomara a la celda de un monje de los viejos tiempos, donde un monje se sienta ante una crónica. Su rostro está iluminado por la luz de la ventana y, al mismo tiempo, por la luz del interior. Cree profundamente, sinceramente, pero no es un tonto: su fe es tan firme como el suelo sobre el que se levanta su celda, tan alta como el cielo al que mira por la mañana.
El retrato encierra toda una vida, representada en una sola persona: una vida de trabajo duro, cerca de la tierra, e iluminada desde dentro por el deseo de algo más que una cosecha de patatas o un manzano. Una vida de golpes llevada con humildad, una vida exigente y compuesta de abnegación. Una vida elegida voluntariamente.
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Comentarios: 1 Ответы
все отлично меня поразило
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La composición es notablemente sencilla: la figura ocupa gran parte del espacio, enfatizando su presencia imponente. El fondo, ejecutado en pinceladas rápidas y vibrantes de tonos ocres y rojizos, no distrae de la figura central, sino que contribuye a crear una atmósfera de introspección y recogimiento. La técnica pictórica es expresiva; las pinceladas son visibles y sueltas, otorgando al retrato una sensación de inmediatez y vitalidad. Se aprecia un manejo del color que busca más sugerir que definir con precisión los volúmenes.
Más allá de la representación literal de un monje, el autor parece interesado en explorar temas relacionados con la espiritualidad, la soledad y la reflexión interior. La mirada perdida, la postura erguida pero cansada, sugieren una vida dedicada a la contemplación y al servicio religioso. El uso del color, cálido y terroso, evoca un ambiente de humildad y devoción.
El retrato trasciende la mera descripción física; se convierte en una indagación sobre la condición humana, sobre el peso de las responsabilidades y la búsqueda de sentido en la existencia. La ausencia de elementos decorativos o contextuales refuerza esta sensación de introspección, invitando al espectador a conectar con la figura a un nivel más profundo y personal. Se intuye una historia detrás de esa mirada, una vida dedicada a la fe que ha dejado su huella en el rostro del retratado.