Vasily Ivanovich Surikov – Don Cossack Rzhidin
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
La paleta de colores es dominada por tonos terrosos: ocres, marrones y rojizos, con toques más claros en la piel y el sombrero. Esta elección cromática contribuye a crear una atmósfera austera y realista, evocando un sentido de dureza y resistencia. La iluminación incide directamente sobre el rostro del hombre, acentuando las arrugas y los rasgos marcados que denotan una vida expuesta a las inclemencias del tiempo y a las dificultades.
La mirada del retratado es intensa y penetrante; transmite una sensación de firmeza y determinación, aunque también se puede percibir un atisbo de melancolía o cansancio. La barba, densa y desordenada, refuerza la imagen de un hombre ligado a la tierra y a las tradiciones ancestrales. El sombrero, con su forma peculiar y coloración rojiza, podría indicar una pertenencia a un grupo específico o una función particular dentro de su comunidad.
Más allá de la representación literal del individuo, el retrato parece sugerir una reflexión sobre la identidad cultural y los valores asociados a ella. La figura encarna la imagen estereotipada del campesino o guerrero robusto, ligado a la tierra y a sus costumbres. Se intuye un contexto histórico y social marcado por la adversidad y la lucha, donde la individualidad se diluye en el colectivo. El retrato no solo captura una apariencia física, sino que también intenta transmitir una esencia, un espíritu de perseverancia y dignidad frente a las circunstancias. La crudeza del tratamiento pictórico podría interpretarse como una forma de reivindicar la autenticidad y la fuerza interior de este hombre común.