Vasily Ivanovich Surikov – Simpleton, seated on the snow
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
La composición es notable por la marcada asimetría: el hombre se encuentra desplazado hacia la izquierda del plano, creando una sensación de desequilibrio que refuerza la impresión de inestabilidad emocional y existencial. La nieve, extendiéndose en un manto blanco e irregular, actúa como un escenario inhóspito y frío, enfatizando aún más su soledad.
El rostro del hombre es el punto focal de la obra. Su expresión es compleja: una mezcla de intensidad, quizás locura, y una extraña concentración. Levanta un dedo índice hacia arriba, como si estuviera señalando algo invisible o comunicando una idea incomprensible para los demás. Este gesto ambiguo invita a la interpretación; podría ser una súplica, una advertencia, o simplemente el producto de una mente perturbada.
La paleta cromática es dominada por tonos fríos: blancos, grises y azules que contribuyen a crear una atmósfera opresiva y desoladora. La pincelada es visible y expresiva, con trazos gruesos y empastados que añaden textura y dinamismo a la superficie del lienzo. El fondo, oscuro y difuso, parece comprimirse sobre la figura, acentuando su aislamiento.
Subtextualmente, la pintura plantea interrogantes sobre la condición humana, la locura, la pobreza y el rechazo social. La figura sentada en la nieve puede interpretarse como una alegoría de la marginación y la exclusión, un retrato de aquellos que son ignorados o despreciados por la sociedad. El gesto del dedo apunta a una búsqueda de significado, una necesidad desesperada de conexión con algo más allá de su propia realidad fragmentada. La obra evoca una profunda sensación de melancolía y empatía hacia el individuo desamparado, invitando al espectador a reflexionar sobre los límites de la comprensión y la compasión.