Titian – The Resurrection of Christ
Ubicación: Palazzo Ducale, Urbino.
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En el lienzo se observa una figura masculina central, desprovista de vestimenta y ascendiendo hacia un cielo nublado y luminoso. La musculatura del cuerpo es prominente, sugiriendo fuerza y vitalidad. Sus brazos están extendidos en un gesto que evoca bendición o invocación, mientras su mirada se dirige hacia arriba. Un halo de luz tenue rodea la figura, acentuando su carácter sobrenatural.
Debajo, en primer plano, se presentan tres figuras masculinas con atuendos que recuerdan a soldados o guardias de una época pasada. Dos de ellos parecen estar arrodillados o postrados, mostrando signos de sorpresa y temor; uno cubre sus ojos con las manos, mientras el otro observa la escena con expresión desconcertada. El tercero se encuentra recostado, aparentemente vencido por un desmayo o shock. Un escudo heráldico, con un emblema visible, descansa cerca de uno de los guardias.
El paisaje circundante es austero y rocoso, con una vegetación escasa en la izquierda y montañas difuminadas en el horizonte. La paleta cromática se caracteriza por tonos terrosos y ocres en la parte inferior, contrastando con los azules y dorados del cielo superior.
La composición sugiere un momento de transición o transformación. El contraste entre la figura ascendente, radiante y etérea, y las figuras terrestres, abatidas y vulnerables, plantea una dicotomía entre lo divino y lo humano. La presencia de los guardias podría interpretarse como testigos de un evento extraordinario, representando la incredulidad ante lo inexplicable o el poder de una fuerza superior. El escudo heráldico introduce un elemento de autoridad terrenal que se ve desafiado por la escena principal.
La luz juega un papel crucial en la pintura, enfatizando la figura central y creando una atmósfera de misterio y solemnidad. La disposición de las figuras y los elementos del paisaje contribuyen a dirigir la mirada del espectador hacia el punto focal: la ascensión de la figura masculina. El gesto de cubrirse los ojos podría simbolizar la incapacidad o el rechazo a presenciar algo que trasciende la comprensión humana.