Titian – Felipe II, después de la Victoria de Lepanto, ofrece al Cielo al príncipe don Fernando
Ubicación: Prado, Madrid.
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En el primer plano, un hombre vestido con ropajes oscuros, posiblemente una sotana, inclina su cuerpo hacia arriba, extendiendo los brazos en un gesto que sugiere ofrenda o súplica. A su lado, un niño pequeño, desnudo y de aspecto angelical, se eleva también hacia el cielo, como si participara activamente en la acción principal. La iluminación incide directamente sobre ellos, resaltando sus figuras contra el fondo sombrío.
La parte superior del cuadro está dominada por una figura alada que desciende desde lo alto. Su postura y vestimenta sugieren una naturaleza divina o celestial; parece estar entregando algo a los personajes de abajo, posiblemente un símbolo de gracia o bendición. El cielo se representa con una atmósfera turbulenta, llena de nubes y destellos de luz, lo que intensifica la sensación de trascendencia y poder divino.
La composición en sí misma es piramidal, con el niño como punto focal central. Esta disposición jerárquica refuerza la importancia del personaje infantil dentro de la narrativa visual. La presencia de las columnas clásicas sugiere una conexión entre el mundo terrenal y el orden divino, evocando referencias a la arquitectura religiosa y al poder establecido.
Subyacentemente, la obra parece explorar temas de devoción, victoria y legitimidad divina. El gesto de ofrecer al cielo podría interpretarse como un acto de agradecimiento por una victoria reciente, posiblemente militar, y una forma de legitimar el poder terrenal mediante la intervención celestial. La figura del niño, con su inocencia y pureza, podría simbolizar la esperanza, la continuidad dinástica o incluso una representación alegórica de la virtud real. El contraste entre la oscuridad terrena y la luz divina crea un fuerte impacto emocional y refuerza la idea de que el poder verdadero reside en lo alto, más allá del alcance humano. La atmósfera general es de solemnidad y reverencia, invitando a la contemplación y al reconocimiento de una autoridad superior.