Apollinaris M. Vasnetsov – Kremlin under Ivan III. 1922
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El primer plano está ocupado por una masa acuosa, presumiblemente un río o lago, que refleja tenuemente las luces del cielo y los contornos de la ciudadela. En el agua se distinguen embarcaciones de aspecto rudimentario, con velas desplegadas y figuras humanas a bordo, lo que indica actividad comercial o de transporte fluvial. La presencia de estas embarcaciones contrasta con la monumentalidad de la fortaleza, estableciendo una relación entre el poder centralizado y su interacción con el mundo exterior.
La paleta cromática es deliberadamente limitada: predominan los tonos terrosos – ocres, rojizos, marrones – que evocan la solidez de la construcción y la naturaleza agreste del paisaje circundante. El cielo se presenta sombrío, casi opresivo, con una atmósfera densa que contribuye a crear un ambiente de solemnidad y misterio. La iluminación es desigual, acentuando ciertos volúmenes y sumiendo otros en la penumbra, lo cual refuerza la sensación de profundidad y complejidad del escenario.
La perspectiva utilizada no es estrictamente realista; se aprecia cierta distorsión en las proporciones y una simplificación de los detalles arquitectónicos. Esta elección estilística podría interpretarse como un intento de enfatizar la importancia simbólica del lugar representado, más que su fidelidad visual. La inscripción cursiva en la parte inferior de la imagen, aunque ilegible para quien no conoce el cirílico, añade una capa de información contextual y refuerza la idea de una representación histórica o conmemorativa.
Subyacentemente, la obra parece explorar temas relacionados con el poder, la autoridad y la identidad nacional. La fortaleza se erige como un símbolo de resistencia, estabilidad y dominio territorial. La combinación de elementos arquitectónicos religiosos y militares sugiere una fusión entre lo espiritual y lo político, característica de la historia rusa. El paisaje circundante, aunque austero, transmite una sensación de grandeza y vastedad, reforzando la idea de un imperio en expansión. La escena evoca una época de construcción y consolidación del poder, marcada por la ambición y el rigor.