Diego Rodriguez De Silva y Velazquez – Retrato de Inocencio X
Ubicación: Doria Pamphilj Gallery, Rome (Galleria Doria Pamphilj).
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Comentarios: 1 Ответы
ВЕЛАСКЕС
Иннокентий десятый глядит
На века с изощрённым лукавством.
Вероятно, не помнит молитв –
Слишком занят делами. Богатством.
Вот Венера и зеркало пред
Нею держит Амур. Отраженье.
Вот Филиппа придворный портрет.
Королю ни к чему пораженье.
Мощь Веласкеса! Истова гроздь
Персонажей холстов грандиозных!
Вот Веласкес в Италии – гость,
В свите он, человек из нервозных.
Генеральская свита пестра,
Но для всех – смерть и дальше забвенье.
Лишь художник изъят из костра
Скоротечности, мига, мгновенья…
No se puede comentar Por qué?
La pincelada es visiblemente suelta y expresiva, especialmente en el rostro y las manos del retratado. Esta técnica no busca un acabado pulido o idealizado; más bien, enfatiza la textura de la piel, los pliegues de la vestimenta y la individualidad del personaje. Se aprecia una atención particular a la luz, que incide sobre el rostro, creando sombras marcadas que acentúan sus rasgos y sugieren una cierta severidad.
El fondo es oscuro e indefinido, lo cual concentra la atención en la figura principal y contribuye a un ambiente de solemnidad. A su derecha, se vislumbra parte de un objeto dorado, posiblemente un elemento litúrgico o decorativo, que refuerza el contexto religioso asociado al retratado.
La expresión del hombre es compleja: una mezcla de dignidad, introspección y quizás cierta melancolía. Su boca ligeramente fruncida y la intensidad de su mirada sugieren una personalidad fuerte y reservada. La pintura no ofrece una representación complaciente o aduladora; en cambio, parece buscar capturar la esencia psicológica del individuo, revelando un carácter complejo y posiblemente conflictivo.
La composición general es sobria y austera, sin elementos distractores que desvíen la atención del espectador del rostro y las manos del retratado. Esta simplicidad formal subraya la importancia de la figura representada y su estatus social o religioso. La obra transmite una sensación de poderío terrenal combinado con una profunda reflexión interna.