Diego Rodriguez De Silva y Velazquez – María Teresa (1638–1683), Infanta of Spain
Ubicación: Metropolitan Museum of Arts, New York.
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La joven posee un color de piel pálido, acentuado por los tonos rosados en sus mejillas y labios, una característica común en retratos de la época para indicar salud y nobleza. Sus ojos, oscuros y ligeramente entrecerrados, sugieren una mirada introspectiva o quizás una modesta timidez. La boca está delicadamente representada, con un ligero esbozo que podría interpretarse como una leve sonrisa contenida.
La peluca es el elemento más llamativo de la composición. Se trata de una estructura compleja, construida sobre rizos abundantes y adornada con elementos brillantes, presumiblemente perlas o encaje. La meticulosidad en su ejecución denota un gran cuidado por los detalles y refleja la importancia del adorno personal como símbolo de estatus social. La peluca no solo sirve como elemento decorativo, sino que también contribuye a enfatizar el rostro, creando una aureola visual que lo eleva y lo idealiza.
El atuendo, aunque parcialmente visible, parece ser sencillo en su base, posiblemente un vestido de seda blanca o crema. La ausencia de joyas ostentosas podría indicar una intención de modestia, aunque la peluca en sí misma es un signo inequívoco de riqueza y poder.
Subtextualmente, esta pintura transmite una imagen de nobleza, virtud y refinamiento. La serenidad del rostro sugiere una personalidad controlada y educada, acorde con las expectativas impuestas a las mujeres de alta alcurnia. La atención al detalle en la representación de los adornos apunta a un deseo de mostrar el estatus social y la posición privilegiada de la retratada. El fondo oscuro, además de enfocar la figura, podría simbolizar la importancia del linaje y la responsabilidad que conlleva pertenecer a una familia real. En definitiva, se trata de un retrato diseñado para proyectar una imagen idealizada de la joven, reforzando su posición dentro de la jerarquía social.