Vasily Vereshchagin – Three major deities in a Buddhist monastery in Sikkim Chingacheling. 1875
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La figura izquierda, con la cabeza ligeramente inclinada y asentada en posición meditativa, irradia serenidad y sabiduría. Su tez es rojiza, lo cual podría aludir a una deidad específica dentro del panteón budista. A su derecha se encuentra otra estatua, también con un rostro sereno y una postura contemplativa, aunque ligeramente diferente en la expresión facial y el adorno de la cabeza. La tercera figura, ubicada a la extrema derecha, destaca por su tamaño mayor y su atuendo más ornamentado, incluyendo lo que parece ser una elaborada capucha o tocado. Su rostro muestra una intensidad particular, con una mirada penetrante.
El pedestal sobre el que se asientan las estatuas está ricamente decorado con relieves escultóricos, que sugieren escenas narrativas o iconográficas relevantes para la tradición religiosa representada. La complejidad de estos detalles contribuye a la sensación de solemnidad y devoción inherente al lugar.
La iluminación es tenue y uniforme, lo que acentúa las texturas doradas y los colores vibrantes de las estatuas y el pedestal. Esta luz suave crea una atmósfera mística y refuerza la importancia espiritual del espacio. La presencia de una figura adicional, más pequeña y ubicada a la derecha de la composición, podría representar un devoto o un guardián.
Subtextualmente, esta pintura sugiere una jerarquía dentro del panteón representado, evidenciada por el tamaño y la posición de las figuras. El cuidado en los detalles ornamentales y la riqueza de los materiales utilizados denotan la importancia de estas divinidades para la comunidad religiosa que habita este monasterio. La atmósfera general transmite un sentido de paz, contemplación y profunda devoción, invitando al espectador a reflexionar sobre los principios fundamentales del budismo. El espacio arquitectónico en sí mismo se convierte en un símbolo de refugio espiritual y conexión con lo divino.