Château de Versailles – Van der Meulen, Adam-Frans -- Vue du château de Fontainebleau du côté des parterres en 1669
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
En primer plano, un grupo de figuras ecuestres destaca sobre un terreno irregular, salpicado de rocas y cubierto por una extensión herbácea. Un hombre, ataviado con un uniforme rojo brillante y un sombrero adornado con plumas, se encuentra montado en un caballo blanco que levanta la pata delantera, como si estuviera a punto de avanzar. A su lado, otras figuras femeninas, elegantemente vestidas, viajan en palanquines o acompañadas por otros jinetes. La disposición de estas figuras sugiere una procesión o cortejo real.
Más allá del grupo principal, se extiende un campamento improvisado con tiendas de campaña y numerosos individuos reunidos. La presencia de este campamento, junto a la postura atenta del hombre en el uniforme rojo, insinúa una posible visita oficial o revisión militar. La multitud observadora parece estar prestando homenaje o esperando instrucciones.
El cielo, pintado con tonos azules suaves, contrasta con la intensidad de los colores presentes en las figuras y el paisaje cercano. La luz, aunque difusa, ilumina selectivamente ciertos elementos, como el uniforme del hombre principal y el caballo blanco, atrayendo la atención del espectador hacia ellos.
Subtextualmente, la obra parece aludir a la exhibición del poder real y la magnificencia de la corte. La grandiosidad del palacio en segundo plano simboliza la autoridad y la riqueza del monarca, mientras que la procesión ecuestre representa su presencia imponente y su capacidad para inspeccionar sus dominios. El campamento militar sugiere una posible demostración de fuerza o un ejercicio de control sobre el territorio. La composición general transmite una sensación de orden, jerarquía y solemnidad, características propias del arte cortesano del siglo XVII. La disposición meticulosa de los elementos, desde la arquitectura hasta las figuras humanas, contribuye a crear una imagen idealizada de la monarquía y su entorno.