Château de Versailles – Philippe V, roi d’Espagne, et sa famille en 1745 -- Van Loo, Louis-Michel
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Comentarios: 1 Ответы
Довольно часто приходится исправлять ошибки переводчиков, мало знающих, но весьма самоуверенных. Если честно, меня поражает отсутствие у них самокритики и безразличие к гостям сайта, которые не обязаны знать иностранные языки и хотят получать только удовольствие от контакта с прекрасной живописью.
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El foco central lo ocupa una figura femenina sentada, presumiblemente la reina, ataviada con un vestido suntuoso adornado con encajes y bordados que resaltan su estatus. Su postura es relajada pero digna, transmitiendo una imagen de majestad y maternidad. A su lado, un niño pequeño, aferrado a un perro faldero, añade un toque de informalidad y cercanía a la escena.
Alrededor de la reina se disponen otros miembros de la familia real: hombres con elaborados uniformes militares o civiles, mujeres con vestidos elegantes y peinados complejos. La disposición es cuidadosamente orquestada para enfatizar las relaciones jerárquicas dentro de la familia. Los personajes parecen estar interactuando entre sí, aunque sus expresiones son contenidas y formales, propias del protocolo de la época.
La iluminación juega un papel crucial en la composición. Una luz suave y uniforme baña a los retratados, resaltando sus rasgos y vestimentas, al tiempo que crea una atmósfera de solemnidad y grandeza. Los colores predominantes son ricos y cálidos: rojos, dorados, azules y verdes, que contribuyen a la sensación de lujo y prosperidad.
Más allá de la representación literal de un retrato familiar, esta obra parece tener como objetivo proyectar una imagen idealizada del poder real. La arquitectura clásica, los vestidos suntuosos, las poses dignas y la iluminación favorecedora se combinan para crear una atmósfera de autoridad y legitimidad. Se busca transmitir al espectador una sensación de estabilidad, riqueza y continuidad dinástica.
El detalle de los niños, especialmente el que sostiene al perro, introduce un elemento de humanidad y accesibilidad a la imagen del poder. Sugiere una familia unida y feliz, lo cual refuerza la idea de un reinado justo y benévolo. La presencia del perro, símbolo de lealtad y compañía, podría interpretarse como una metáfora de la fidelidad al monarca y su responsabilidad hacia su pueblo.
En resumen, esta pintura es más que un simple retrato; es una declaración visual de poder, legitimidad y prosperidad, cuidadosamente construida para proyectar una imagen idealizada de la familia real ante sus súbditos y el mundo.