Château de Versailles – Sezarina-Henriette-Flora Daven -- Asker-Khan, ambassadeur de Perse à Paris en 1808
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El personaje está ataviado con un atuendo sumptuoso: una túnica bordada con intrincados motivos geométricos en tonos rojizos y dorados, sobre una vestimenta blanca de textura suave. Un turbante blanco, adornado con detalles similares, cubre su cabeza, completando la indumentaria ceremonial. Un collar de perlas descansa sobre su pecho, añadiendo un toque de opulencia y simbolizando posiblemente riqueza y estatus. En su mano izquierda sostiene una cuerda de cuentas, mientras que en la derecha empuña un bastón con un adorno metálico en el extremo superior.
El fondo está construido con cortinajes pesados de color verde oscuro, que acentúan la figura central y crean una sensación de profundidad. A través de las cortinas se vislumbra un paisaje distante, posiblemente montañoso, lo cual sugiere una conexión con su lugar de origen. A su derecha, sobre una mesa cubierta por una tela oscura, encontramos un rollo de pergamino y algunos libros, elementos que aluden a la diplomacia, el conocimiento y la comunicación escrita.
La iluminación es uniforme, pero se concentra en el rostro del retratado, resaltando sus rasgos: una barba espesa y bien cuidada, ojos oscuros y penetrantes, y un semblante sereno que denota autoridad y dignidad. La paleta de colores es rica y vibrante, con predominio de tonos cálidos que contribuyen a la atmósfera de solemnidad y grandeza.
Subtextualmente, la obra parece querer transmitir una imagen de poder y sofisticación cultural. El atuendo ceremonial, el bastón, las joyas y los objetos sobre la mesa son símbolos de autoridad diplomática y riqueza. La inclusión del paisaje distante sugiere un vínculo con su tierra natal, pero también una adaptación a la cultura europea que lo acoge. La mirada directa al espectador podría interpretarse como una declaración de confianza y una invitación a comprender y respetar su posición en el mundo. El conjunto evoca una atmósfera de exotismo controlado, donde se exhibe la riqueza cultural sin renunciar a un aire de formalidad y protocolo.