Château de Versailles – Attributed to Nicholas Mignard -- Ex-voto of Louis XIV, 1658
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Comentarios: 1 Ответы
Безграмотность никогда никого не украшала, как ослиные уши на голове человека.
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La Virgen se presenta rodeada de una atmósfera celestial, con nubes que sugieren lo divino y una luz dorada que enfatiza su importancia. A su lado, un grupo de ángeles parece participar en la escena, añadiendo a la sensación de trascendencia. En el extremo izquierdo, un conjunto de figuras vestidas con hábitos religiosos, presumiblemente frailes, se inclinan en señal de reverencia y oración.
Un elemento central e inusual es el retrato al óleo que se encuentra situado entre la Virgen y la figura arrodillada. Este retrato, posiblemente del monarca reinante, introduce una dimensión política a la obra. Su inclusión no solo eleva su imagen a un plano divino, sino que también sugiere una conexión directa entre el poder terrenal y la gracia divina. La presencia de este retrato es fundamental para comprender la función propagandística de la pintura: legitimar el reinado a través de la asociación con lo sagrado.
En la parte derecha de la composición, se aprecia una escena doméstica, con una mujer y un niño pequeño, posiblemente representando la familia real o figuras cercanas al monarca. Esta inclusión refuerza la idea de que la protección divina se extiende también a los miembros más íntimos del círculo gobernante.
La paleta cromática es rica y vibrante, con predominio de tonos dorados, azules y rojos, que contribuyen a crear una atmósfera de solemnidad y magnificencia. La luz juega un papel crucial en la composición, destacando las figuras principales y creando contrastes dramáticos que dirigen la mirada del espectador hacia los puntos focales de la escena.
Subyacentemente, la pintura transmite un mensaje de agradecimiento por una gracia recibida o una súplica para obtener protección divina. La combinación de elementos religiosos y políticos sugiere una estrategia deliberada para consolidar el poder real a través de la devoción religiosa y la propaganda visual. La obra no solo es una expresión de fe personal, sino también una herramienta para reforzar la legitimidad del régimen y proyectar una imagen de fortaleza y divinidad.