Ivan Konstantinovich Aivazovsky – Ship Empress Maria during a storm in 1892 224h354
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En esta obra, el espectador se enfrenta a una escena marítima dominada por la furia de un temporal. Un navío de gran tamaño, presumiblemente un buque mercante o de pasajeros dada su estructura y dimensiones, lucha contra olas colosales que amenazan con engullirlo. El barco se encuentra inclinado peligrosamente hacia estribor, sumergido parcialmente en las aguas turbulentas.
La paleta cromática es intensa y contrastada. Predominan los tonos oscuros de verde oscuro y azul profundo en el mar embravecido, interrumpidos por destellos de espuma blanca que resaltan la violencia del movimiento. El cielo se presenta cubierto por densas nubes grises y negras, con una abertura tenue que sugiere la presencia de un rayo de luz luchando por penetrar entre las tormentas.
El autor ha empleado una pincelada enérgica y visible, especialmente notable en la representación de las olas. Estas no son meras formas acuáticas; se perciben como entidades vivientes, con crestas espumosas que se elevan amenazantes y un dinamismo palpable. La textura pictórica contribuye a transmitir la sensación de caos y poderío de la naturaleza.
Más allá de la representación literal del fenómeno meteorológico, la pintura parece evocar una reflexión sobre la fragilidad humana frente a las fuerzas implacables del mundo natural. El barco, símbolo de la ambición y el progreso tecnológico, se ve reducido a un objeto vulnerable en manos del destino. La inclinación pronunciada sugiere un punto crítico, un momento de incertidumbre donde la supervivencia pende de un hilo.
La luz que irrumpe entre las nubes podría interpretarse como una metáfora de la esperanza o la intervención divina, aunque su tenue intensidad no garantiza el éxito. En conjunto, la obra transmite una atmósfera de angustia y dramatismo, invitando al espectador a contemplar la lucha del hombre contra los elementos y la inevitabilidad de su propia condición mortal. La escala del barco en relación con las olas enfatiza aún más esta idea de pequeñez e impotencia ante la inmensidad del océano.