Ivan Konstantinovich Aivazovsky – Windmill on the Sea 1837 67H96
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La obra presenta una escena costera dominada por un molino de viento de considerable tamaño y construcción rústica. El edificio se alza sobre una duna arenosa, con su estructura de piedra contrastando con el cielo nublado y el mar en el horizonte. La paleta cromática es terrosa, predominando los tonos ocres, grises y marrones, aunque se perciben destellos dorados en la luz que atraviesa las nubes, sugiriendo un atardecer o amanecer.
En primer plano, varias figuras humanas interactúan con el entorno. Se observa a dos jinetes sobre caballos, uno de los cuales levanta el brazo en un gesto que podría interpretarse como una señal o saludo. Otros personajes se encuentran cerca de embarcaciones varadas en la playa, realizando tareas indeterminadas; algunos parecen estar reparando o descargando materiales. La presencia de barcos sugiere actividad marítima y comercial, aunque su número limitado indica quizás un puerto pequeño o una zona costera poco transitada.
La composición es dinámica, con líneas diagonales que convergen hacia el molino, atrayendo la atención del espectador. El cielo ocupa una parte significativa del lienzo, transmitiendo una sensación de vastedad y melancolía. La luz difusa y las sombras alargadas contribuyen a crear un ambiente onírico y evocador.
Subtextos potenciales:
La imagen podría aludir a la lucha del hombre contra los elementos naturales. El molino, como símbolo de progreso y aprovechamiento de recursos, se encuentra en un entorno hostil y cambiante, representado por el mar y el cielo tormentoso. La actividad humana, aunque presente, parece limitada y vulnerable frente a la fuerza de la naturaleza.
La escena también podría interpretarse como una reflexión sobre la transitoriedad de la vida y la fragilidad de las construcciones humanas. Los barcos varados y el ambiente desolado sugieren un pasado glorioso o una situación de declive. El gesto del jinete, ambiguo e indefinido, añade un elemento de misterio y simbolismo a la obra. La presencia de figuras en movimiento podría representar la búsqueda constante de sustento o la adaptación a las circunstancias adversas.